El arranque de las actividades oficiales en las calles del Principado ha puesto patas arriba las proyecciones iniciales del campeonato. La Fórmula 1 de 2026 llegó al mítico trazado urbano del Gran Premio de Mónaco y, tal como lo vaticinaban los análisis de aerodinámica, las características de la pista han neutralizado la potencia bruta para abrirle paso a las exigencias del agarre mecánico de la vieja escuela y el paso por los pianos.

En este terreno hostil, la escudería de Maranello plantó bandera de forma contundente en las prácticas libres del viernes. Charles Leclerc y Lewis Hamilton se adueñaron de los mejores registros, intercambiándose el primer peldaño en las sesiones y sellando un sólido e idéntico 1-2 para Ferrari en cada salida a pista.

El ADN del SF-26: La física detrás del dominio del viernes

De acuerdo con el reporte técnico de Jake Boxall-Legge para Autosport, el rendimiento del monoplaza italiano responde a virtudes de ingeniería perfectamente adaptadas a los baches y desniveles de Montecarlo:

Suspensión y tracción: El SF-26 mantiene el linaje de máquinas dóciles de Ferrari, absorbiendo con destreza las irregularidades del asfalto e imprimiendo una tremenda ráfaga de tracción y estabilidad al momento de salir de los giros lentos.

La ventaja del turbo pequeño: Aunque su unidad de potencia suele mostrarse “asmática” y con limitaciones en los rangos de velocidad más altos de los circuitos convencionales, el turbo menos pesado de Ferrari entrega un golpe de par inmediato en las curvas cerradas que se traduce en una respuesta instantánea al acelerador.

Red Bull al acecho y Mercedes contra las cuerdas

A pesar del dominio rojo, las pizarras confirmaron que la principal amenaza de Ferrari no proviene de las flechas plateadas de Mercedes, lideradas porGeorge Russell y el juvenil Kimi Antonelli, sino del Red Bull de Max Verstappen, quien finalizó como el perseguidor más cercano en los cronómetros.

El chasis RB22 de la escudería de la bebida energética ha padecido con una suspensión excesivamente rígida sobre los pianos, provocando un pilotaje incómodo que incluso llevó a que Isack Hadjar golpeara las barreras en la FP1. No obstante, Verstappen logró equilibrar el balance hacia el cierre de las simulaciones de clasificación de la FP2.

Por el lado de Mercedes, la ineficiencia mecánica en este tipo de trazados les costó décimas valiosas, quedando Russell a 0.379 segundos de la punta tras perder rendimiento crítico en la horquilla de Rascasse.

McLaren en problemas y el sorpresivo salto de Audi

La cruz de la jornada la vivió McLaren. En el fin de semana de celebración de lo que debería ser su gran premio número 1000 en la categoría, la escudería de Woking sufrió para encontrar la puesta a punto de su MCL40. Para colmo de males, el coche de Lando Norris se detuvo por un fallo eléctrico en la Nouvelle Chicane, mientras que Oscar Piastri cedió seis décimas en el segundo sector debido a una mala gestión de las marchas cortas entre las curvas Mirabeau y Portier.

En contraste, la gran nota positiva de la zona media la dio Audi. Su director ejecutivo, Mattia Binotto, había asegurado previamente que contaban con el cuarto mejor chasis de la parrilla, y los resultados le dieron la razón: Nico Hülkenberg y Gabriel Bortoleto se metieron en la octava y novena posición de la FP2, liderando con solidez el pelotón intermedio por delante de los Haas de Ollie Bearman, el Alpine de Pierre Gasly, el Williams de Carlos Sainz y un Alex Albon que anduvo cerca de los tiempos de vanguardia.

Con la advertencia del jefe de filas de Ferrari, Fred Vasseur, recordando que “el éxito en Mónaco es un 90% clasificación” y que el equipo debe anticipar la constante evolución de agarre del asfalto reasfaltado, las espadas quedan en todo lo alto de cara a una sesión de sábado que promete ser milimétrica y no apta para cardíacos.