Lo que parecía un “incidente de carrera” ha mutado en una guerra personal que tiene a las redes sociales ardiendo. Tres semanas después de que el mundo quedara con el corazón en la boca al ver el Haas de Oliver Bearman desintegrarse contra las protecciones del Gran Premio de Japón, el británico ha decidido quitarse el bozal. Y no se guardó nada: acusó directamente a Franco Colapinto de haber provocado el accidente.
Ya no hay sonrisas ni charlas amistosas en el hospitality. Bearman, quien salió rengueando de un impacto que le hizo soportar 50 veces su propio peso, rompió su actitud diplomática en el podcast Up to Speed. Según el inglés, el piloto de Alpine no solo fue imprudente, sino que rompió un “pacto de caballeros” que se había acordado apenas 48 horas antes de la largada.
“Me vio y se movió”: La acusación que enciende la polémica
El nudo del conflicto radica en la vuelta 22. Mientras Bearman venía “volando” a más de 300 km/h, se encontró con un Colapinto que gestionaba su batería a una velocidad mucho menor. La diferencia era de 50 km/h, una brecha suicida en la Fórmula 1 moderna.
“Franco se movió delante de mí para defender la posición”, disparó Bearman sin titubear. “Veo que miró por el espejo y se fue a la izquierda. Eso no está bien”. Para el británico, el movimiento del argentino, aunque pequeño, fue letal debido a la disparidad de velocidades. “Tuve mucha suerte de no pegarle a él, porque habría sido mucho peor”, sentenció, dejando claro que considera a Franco el único responsable de que él terminara en el centro médico.
¿Traición entre colegas?
Lo que más le duele a Bearman no es solo el chasis destruido de su monoplaza, sino la falta de respeto. Según reveló, el viernes previo a la carrera los pilotos tuvieron una reunión privada para hablar precisamente de la seguridad ante las nuevas regulaciones de energía.
“Nos dijimos: ‘vamos, tenemos que tener más respeto entre nosotros’. Y dos días después sucede eso. Para mí es inaceptable”, confesó el joven piloto de Haas. Esta declaración pone a Colapinto en el ojo del huracán, justo cuando el argentino está tratando de consolidar su imagen de piloto sólido y aguerrido en la máxima categoría.
El silencio de Franco y lo que viene en Miami
Hasta el momento, los comisarios de la FIA no sancionaron a Colapinto y su jefe de equipo desestimó cualquier culpa del argentino. Sin embargo, el daño en la relación personal es evidente. Aquellas fotos de ambos riendo en Suzuka parecen ser cosa del pasado; Bearman confirmó que no se han dirigido la palabra desde el accidente.
La Fórmula 1 aterriza ahora en Miami el 3 de mayo, y la tensión se puede cortar con un cuchillo. ¿Habrá respuesta de Colapinto en la pista o en los micrófonos? Lo único seguro es que en el asfalto de Florida, los espejos retrovisores de Franco tendrán a un Bearman más agresivo que nunca buscando “vendetta”.