El Gran Premio de Italia dejó una profunda fractura en el garaje de Ferrari. Lo que debía ser una fiesta frente a los tifosi en el circuito de Monza derivó en un tenso conflicto interno entre sus dos pilotos estelares, Lewis Hamilton y Charles Leclerc. El detonante fue una maniobra en la misma arrancada que arruinó la carrera del británico, provocando duras declaraciones del siete veces campeón del mundo contra la gestión de la Scuderia y la ausencia de directrices claras de carrera.
La polémica se encendió en la aproximación a la primera variante durante la vuelta inicial. Ambos monoplazas rojos llegaron emparejados luchando cuerpo a cuerpo por la tercera posición. Hamilton intentó la maniobra por la línea interior y entraron en paralelo; sin embargo, Leclerc se mantuvo firme en la trazada y le cerró la puerta en la curva dos. Para evitar un impacto seguro entre compañeros, Lewis tuvo que esquivar hacia la grava, perdiendo el control momentáneo y cayendo estrepitosamente hasta la novena plaza. Minutos después del incidente, el propio Leclerc sufriría un violento accidente que lo dejó fuera de carrera, declarando tras el abandono que no veía bien de un ojo.
El reclamo de Hamilton: “Aquí no hay normas”
Visiblemente frustrado tras bajarse del coche, Hamilton no se mordió la lengua al evaluar las consecuencias deportivas del altercado, subrayando la sangría de puntos que el equipo está sufriendo en el Campeonato de Constructores frente a sus antiguos rivales de Mercedes.
“Hemos perdido mucho terreno con Mercedes en cuanto a puntos. Ya es demasiado tarde para tomar esas decisiones, van semanas de retraso. Es duro, estoy dando todo lo que tengo pero a veces no es suficiente y necesitas que otras cosas también funcionen”, lamentó el inglés. Al ser consultado sobre la gestión de carrera entre ambos coches, fue tajante al añorar la estructura de su etapa previa: “Faltan reglas. Cuando estaba en Mercedes había una norma escrita. Nunca llegamos a algo tan malo, hubo alguna situación con Nico (Rosberg) y yo un par de veces, pero la mayoría de las veces iba bien. Aquí no hay normas”.
Asimismo, el británico rechazó de plano las declaraciones de Leclerc, quien intentó repartir culpas diciendo que “ambos” habían excedido los límites en esa primera vuelta: “Yo estaba delante en la curva dos en el vértice. No hay un ‘nosotros’. Yo no corro sucio, siempre he sido limpio y justo y he dejado espacio. He venido al equipo y he tratado de ser respetuoso con el espacio y no poner al equipo en riesgo. Solo puedo hablar por mí”, enfatizó Lewis, antes de dirigir su crítica directamente hacia la cúpula técnica: “Al final esto viene de arriba, empieza con Fred (Vasseur)”.
Contact between the Ferraris! 👀
Lewis and Charles fight for track position at the race start #F1 #ItalianGP pic.twitter.com/OwEzhHZdif
— Formula 1 (@F1) September 7, 2026
La respuesta de Vasseur y el panorama del campeonato
El director de equipo de Ferrari, Fred Vasseur, intentó calmar las aguas ante los medios de comunicación, aunque admitió que la maniobra no cumplió con las expectativas de la escudería: “Lo discutiremos internamente. No es lo que buscábamos, no es bueno para el equipo”.
No obstante, Vasseur justificó su negativa a establecer órdenes de equipo prematuras para favorecer a un piloto por encima del otro, poniendo como ejemplo lo sucedido la temporada anterior en la escudería McLaren: “Es un buen ejemplo que el año pasado Piastri era líder con McLaren a estas alturas de la temporada, y si McLaren hubiera apostado solo por Piastri, Verstappen habría sido el campeón. En algún momento debes tomar esa decisión, pero creo que es demasiado pronto hacerlo antes de Monza”.
El conflicto estalla en un momento crítico del calendario mundialista. Hamilton marcha en el tercer lugar del Campeonato Mundial de Pilotos con 191 puntos, situado a 76 unidades del líder Antonelli, mientras sostiene una ventaja de 36 puntos sobre su propio compañero Leclerc, ubicado en la quinta casilla de la tabla. Con la temporada entrando en su tramo definitorio, la gestión de vestuario entre Hamilton y Leclerc se perfila como el mayor dolor de cabeza para Maranello.