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En mayo de 2022, Canadá decidió incluir a Nikita Mazepin en una lista de personalidades sancionadas a raíz de la invasión de Rusia a Ucrania. El entonces piloto profesional de Fórmula 1 cayó en una pequeña lista en la que se incluían oligarcas estrechamente ligados a Vladimir Putin, algo que tenía mucho sentido en el caso del padre, Dmitry, máximo responsable de la empresa de fertilizantes Uralkali, pero no tanto en el hijo, que ha enfocado toda su vida a ser piloto de carreras, alejado de los negocios del padre.

La inclusión en esta lista impide a Nikita Mazepin realizar cualquier actividad en suelo canadiense, pero también limita que las empresas canadienses puedan realizar ningún tipo de actividad con él. Por ejemplo, no es que Mazepin no pudiese correr en un circuito canadiense, es que un patrocinador canadiense no podría estar en la estructura en la que también estuviera el ruso.

Por esta razón, Mazepin, que aún se esfuerza en seguir pilotando al primer nivel, incluyendo un retorno a la Fórmula 1, lleva pidiendo insistentemente a Canadá que le elimine de la mencionada lista. Las peticiones de justificación de inclusión en la lista realizadas por Mazepin han encontrado la callada por la respuesta, por lo que el ruso agota ahora la última vía. De volver a no obtener respuesta por parte del gobierno canadiense, su nombre debería ser eliminado de la lista de sancionados.

La ministra Mélanie Joly, de asuntos exteriores, será quién deba justificar o argumentar la sanción, mientras que Nikita se defiende repitiendo que simplemente es un piloto y deportista que no está involucrado de ninguna manera en la invasión de Ucrania. De hecho, argumentó lo mismo al ser despedido por la escudería Haas, hecho motivado por su simple nacionalidad.

Mazepin se escuda de lo hecho en otros deportes, como por ejemplo el tenis, en el que los torneos que excluyeron a tenistas rusos y bielorrusos fueron sancionados por la ATP por no tener justificativo suficiente para no permitir la participación de jugadores de dichas nacionalidades. El caso más emblemático fue el de Wimbledon, que fue castigado con la quita de puntos para el ranking ATP