La selección femenina de voleibol Sub-17 de República Dominicana cerró su participación en el Campeonato Mundial de la categoría con un décimo lugar, después de caer 3-1 ante Polonia en el partido por los puestos nueve y diez, celebrado en Chile.

El marcador final fue de 25-16, 25-22, 23-25 y 25-16, resultado que permitió a las polacas quedarse con la novena posición y dejó a las dominicanas en el décimo puesto. Aunque el desenlace impidió a República Dominicana terminar entre las nueve mejores, la actuación representa un resultado destacado: fue el único país latinoamericano que consiguió ubicarse entre los 10 primeros puestos del campeonato.

Más allá de la derrota, el recorrido del conjunto dominicano evidenció capacidad competitiva frente a diferentes estilos de juego y dejó actuaciones individuales de relevancia, particularmente de Rayni Mondesí y Leandry Almonte.

Polonia marcó diferencias en los aspectos determinantes

La victoria polaca se sustentó en una superioridad estadística bastante clara en los principales departamentos del juego.

Polonia dominó el ataque 60-51, tuvo ventaja de 8-3 en bloqueos y también superó a República Dominicana 9-3 en servicios. Esa diferencia explica buena parte del resultado, especialmente porque el equipo europeo consiguió combinar presión ofensiva con una defensa que dificultó la construcción del ataque dominicano.

Las polacas también mostraron un juego considerado limpio tanto en ataque como en contraataque. Su defensa fue otro de los factores determinantes, con jugadoras de buena estatura que no solamente aportaron en la red, sino que también demostraron recursos defensivos.

En el plano ofensivo, Aleksandra Wika encabezó a Polonia con 21 puntos. Gabriela Jakubowska agregó 14 y Zuzanna Lange terminó con 12, formando el principal tridente ofensivo de las ganadoras.

Los dos primeros sets reflejaron esa superioridad. Polonia consiguió imponerse en ambos parciales, apoyada principalmente en los remates de Wika y Jakubowska. República Dominicana encontró dificultades para contener esa producción y llegó al tercer período obligada a reaccionar para evitar que el encuentro terminara en tres sets.

Mondesí y Almonte mantuvieron a Dominicana en pelea

La respuesta dominicana llegó en el tercer parcial.

Las caribeñas modificaron su ritmo de juego y encontraron mejores soluciones mediante combinaciones ofensivas de Rayni Mondesí y Leandry Almonte, acompañadas por buenas acciones defensivas y bloqueos.

El esfuerzo permitió a República Dominicana ganar el set 25-23 y extender el encuentro. La selección mostró entonces una versión mucho más agresiva y dinámica, capaz de aprovechar el juego rápido para poner nuevamente presión sobre Polonia.

Mondesí terminó siendo la principal anotadora dominicana con 29 puntos, mientras que Almonte aportó 21. La actuación de Mondesí tuvo además un componente familiar destacado, pues es hija del exjugador de Grandes Ligas Raúl Mondesí y de Nurys Arias, inmortal del deporte dominicano en voleibol.

En el apartado defensivo volvió a sobresalir Jazlyn Peña, quien ofreció una sólida actuación a lo largo de los cuatro parciales.

Sin embargo, la reacción dominicana no pudo prolongarse hasta el quinto set. Polonia recuperó el control en el cuarto parcial y aprovechó nuevamente su superioridad en ataque y bloqueo para imponerse con autoridad 25-16 y cerrar el partido.

Un décimo lugar con valor para el voleibol dominicano

El resultado final debe analizarse más allá del último partido. República Dominicana terminó dentro del Top-10 mundial en una categoría de desarrollo y lo hizo como el único representante latinoamericano entre los diez primeros.

Polonia, por su parte, llegó al partido por el noveno puesto después de haber ganado cinco encuentros consecutivos durante la ronda regular. Su camino hacia los primeros lugares se frenó cuando Tailandia la sorprendió y la dejó fuera de la disputa por las posiciones principales.

Para las dominicanas, el torneo también permitió identificar jóvenes con capacidad para asumir protagonismo en el futuro. Los 29 puntos de Mondesí y los 21 de Almonte fueron parte de una producción ofensiva que mantuvo al equipo competitivo incluso ante un rival que terminó imponiéndose en tres de los cuatro sets.

La derrota ante Polonia puso punto final a la participación dominicana, pero no borra el significado de su décima posición. En un campeonato mundial juvenil, finalizar entre los diez mejores y ser el único seleccionado latinoamericano en ese grupo representa una señal positiva para el desarrollo de la disciplina en el país.

El desafío ahora será convertir esa experiencia internacional en crecimiento individual y colectivo para una generación que todavía tiene recorrido por delante. El décimo lugar no fue el cierre que Dominicana buscaba, pero sí una demostración de que sus jóvenes voleibolistas pueden competir en el escenario mundial.