La Selección Dominicana de Voleibol Femenino batalló hasta la última gota de sudor en el inicio de una parada crucial para el futuro del equipo. En la madrugada del miércoles, en el encuentro inaugural del grupo de Hong Kong correspondiente a la decisiva tercera semana de la fase preliminar de la Liga de Naciones de Voleibol Femenino (VNL), el combinado de Bélgica derrotó con serios apuros a la República Dominicana con marcador de 3-2.

Las pizarras finales del maratónico compromiso perimetral quedaron selladas con parciales de 25-19, 25-20, 14-25, 24-26 y 15-12. A pesar de la dolorosa caída en el tie-break, el punto sumado en la tabla de posiciones adquiere un valor de oro puro en las planillas de las Reinas del Caribe, permitiéndoles mantener una distancia crítica de dos unidades por encima de Francia en la encarnizada lucha por la salvación y la permanencia en la élite mundial del voleibol. Con este resultado, las criollas colocan su registro global en una victoria y ocho derrotas (1-8), situándose momentáneamente en el puesto número 17 de la clasificación general.

La resurrección dominicana y el club de los 1,000 de Gaila

El trámite del compromiso exigió una fortaleza mental encomiable por parte de las dirigidas por Marcos Kwiek. La escuadra europea saltó al tabloncillo con una agresividad notable, adueñándose de los primeros dos parciales amparada en los bombardeos perimetrales de su opuesta Pauline Martin, quien terminó la velada con un máximo de 22 puntos en su contabilidad. Cuando las pizarras vaticinaban una barrida en Hong Kong, emergió el orgullo de la patria. Las Reinas del Caribe ajustaron sus líneas defensivas, trituraron a las belgas en el tercer set por un abrumador 14-25 y cerraron un electrizante cuarto game por 24-26 para forzar el desempate.

En el plano individual, el partido quedará inmortalizado en la biografía deportiva de Gaila González. La estelar opuesto dominicana anotó los 17 puntos necesarios en su planilla personal para alcanzar la legendaria marca de los 1,000 puntos de por vida en la historia de la Liga de Naciones de Voleibol, desatando los aplausos de los peritos de la FIVB. Junto al hito de Gaila, la ofensiva quisqueyana contó con el liderazgo perimetral de Yonkaira Peña, quien comandó el ataque criollo con 19 tantos, seguida de la capitana Brayelin Martínez con 14 unidades y la central Jineiry Martínez, quien aportó 11 puntos y lideró el búnker de bloqueo defensivo sobre la red, donde Dominicana superó a Bélgica por 11-7.

Reacción belga en el último suspiro

El drama alcanzó su punto de ebullición absoluto en el quinto y definitivo parcial. Las Reinas del Caribe llegaron a edificar una sólida ventaja de tres puntos en el arranque del desempate, colocándose a tan solo seis anotaciones de consumar una remontada de antología en territorio asiático. Sin embargo, el cansancio hizo mella en la rotación perimetral y Bélgica hilvanó una racha quirúrgica de seis puntos consecutivos para recuperar el control de las acciones y asegurar un triunfo que mejora su récord a 4-5, estacionándose en la undécima casilla del torneo.

“Primero, ¡felicidades a ellas! Jugaron un muy buen partido. Luchamos hasta el final. Intentamos mejorar nuestro equipo día a día para jugar mejor. Tenemos más confianza en nosotras mismas. Los próximos partidos son muy importantes para mantenernos en la VNL, así que daremos lo mejor de nosotras, todos los días, siempre”, declaró con madurez Jalen Gaila González tras concluir el compromiso.

Ucrania en la mira: Cita obligada en la madrugada

Sin espacio para lamentos en las pizarras, el búnker de las Reinas del Caribe debe pasar la página de inmediato y enfocar sus cañones hacia su siguiente aduana en la Liga de Naciones de Voleibol. La República Dominicana regresará a la acción este viernes 10 de julio cuando mida fuerzas ante la Selección de Ucrania a las 4:00 de la madrugada (hora dominicana). El choque ante las europeas está catalogado por los analistas como una auténtica final adelantada, donde la escuadra nacional saltará dispuesta a desplegar todo el “Plátano Power” perimetral para abrochar un triunfo balsámico que selle de forma matemática su permanencia en la máxima vitrina del voleibol mundial.