La bandera tricolor vuelve a brillar en la cúspide del atletismo de élite mundial gracias a las piernas de una atleta fuera de serie. En la jornada de este domingo celebrada en el Stade Sébastien Charléty, la campeona y medallista de oro olímpica dominicana, Marileidy Paulino, conquistó con una superioridad aplastante la carrera de los 400 metros planos en la reunión de París de la prestigiosa Liga Diamante, encadenando su segundo triunfo consecutivo en el circuito.

La nativa de Nizao dictó una auténtica cátedra de velocidad sobre el tartán francés. Con una zancada potente e imbatible en los últimos 150 metros de la recta final, Paulino detuvo el cronómetro en un impresionante tiempo de 48.48 segundos. Con este registro de locura, la dominicana no solo destrozó el récord de la pista parisina —el cual ya le pertenecía a ella misma—, sino que además se adueñó formalmente del liderato mundial de la temporada (WL), pulverizando la marca previa de 48.81 establecida en junio del pasado año 2025.

Dejando atrás a la élite internacional

La exhibición de la dominicana dejó sin respuestas a las mejores corredoras del planeta, quienes solo pudieron batallar por los escalones restantes del podio ante el ritmo insostenible de la caribeña. El segundo lugar correspondió a la representante de la República Checa, Gloria Lurdes Manuel, quien cruzó la meta con un tiempo de 49.37 segundos para registrar la segunda mejor marca de su trayectoria personal. Por su parte, la jamaicana Stacey Ann Williams tuvo que conformarse con la tercera posición de la justa al clavar un tiempo de 49.51 segundos.

Esta victoria representa la confirmación del estado de gracia que atraviesa Paulino de cara a las grandes citas del ciclo profesional. En su presentación anterior, efectuada en la fosa de Doha, Qatar, la quisqueyana ya había lanzado una seria advertencia al quebrar el récord de pista de esa ciudad con un crono de 48.91 segundos. Lo de este domingo en París eleva las expectativas a niveles históricos, ratificando que en la distancia de la vuelta al óvalo, no hay nadie en el mundo capaz de hacerle sombra.