El retorno de la estrella más mediática de las artes marciales mixtas se transformó en un calvario físico en el evento principal del UFC 329 escenificado en Las Vegas. Conor McGregor cayó derrotado por nocaut técnico ante el estadounidense Max Holloway tras apenas 69 segundos de acción, luego de sufrir una gravísima lesión en la rodilla derecha al inicio del primer asalto. El colegiado Mike Beltrán se vio obligado a detener las acciones de forma lineal tras ver al europeo desplomarse sobre la lona en tres ocasiones consecutivas.
A sus 37 años de edad y tras un lustro alejado de las jaulas, el excampeón de dos divisiones recurrió a sus plataformas oficiales para atajar las críticas y descartar de forma contundente que arrastrara molestias físicas previas al pesaje oficial o durante su campamento de entrenamiento.
“Surgió de la nada”: La defensa de The Notorious
A través de sus perfiles digitales, el peleador de Dublín expresó su total desconcierto ante la maniobra fortuita que arruinó su estrategia de combate cuando intentaba afianzar su postura para soltar una patada circular:
“Estaba tan afilado y tan preparado para esta pelea que no puedo creer lo que ha sucedido. Decir que no estaba concentrado al entrar es una tontería. Estaba tranquilo, preparado y seguro de mí mismo. Estoy conmocionado por lo ocurrido”, sentenció el peleador europeo en su descargo público.
McGregor insistió en que sus sesiones de preparación técnica no arrojaron ninguna señal de alarma en la articulación: “No tenía ninguna lesión antes de la pelea. Estuve lanzando patadas, apoyando el peso y saltando durante todo el campamento, así como entre bastidores antes de salir. Esto surgió de la nada”.
Diagnóstico crítico y la promesa de una última batalla
El propio peleador utilizó una analogía automotriz para describir la gravedad del daño estructural en su pierna, manifestando de forma gráfica que “la junta de culata de mi motor se ha reventado, está destrozada”, frase que el cuerpo médico y los especialistas interpretan como una rotura total de los ligamentos de la rodilla.
El impacto anímico de la velada quedó reflejado en sus líneas de cierre: “Estoy en un momento terriblemente oscuro. Solo puedo describirlo como un infierno”. Sin embargo, fiel a su fisonomía competitiva, mandó un mensaje directo a la organización asegurando que iniciará su rehabilitación con el objetivo de regresar a las carteleras oficiales: “Superaré esto. Nada me detendrá. Volveré”.
Por su parte, Max Holloway, quien se cobró la revancha de la derrota encajada ante el irlandés en la lejana temporada de 2013, aprovechó el espacio digital para reconocer la valentía de su oponente y desearle una pronta recuperación de cara a una hipotética trilogía en el futuro.