El mundo de los cromos está lleno de mitos, estrategias y pequeñas supersticiones. Para muchos coleccionistas, siempre existe ese cromo que parece aparecer con mucha menos frecuencia que los demás: el que falta durante semanas para completar un álbum, el que obliga a intercambiar varios repetidos o el que termina convirtiéndose en el último gran obstáculo de una colección.
Sin embargo, según Lluís Torrent, director general de Panini España, esa percepción no responde a que la compañía produzca deliberadamente cromos más difíciles de encontrar.
En una conversación con Carlos Santos en Marcador de RadioMARCA, Torrent abordó el fenómeno de las colecciones de Panini, el impacto que ha tenido el Mundial y el lanzamiento de la nueva colección de LaLiga. Pero una de sus explicaciones más llamativas estuvo relacionada precisamente con uno de los grandes secretos que durante años han intrigado a los coleccionistas.
“No hay un cromo difícil”, aseguró Torrent.
La explicación está en el proceso de producción. De acuerdo con el ejecutivo, todos los cromos se imprimen de la misma manera. Una vez impresas las hojas, estas se cortan, los cromos se mezclan y posteriormente son introducidos en los sobres mediante un proceso de ensobrado aleatorio.
Por eso, que un coleccionista encuentre repetidamente determinados cromos mientras otro parece no conseguirlos nunca no significa necesariamente que existan cromos fabricados con una menor frecuencia. La aleatoriedad en la distribución puede generar precisamente esa sensación.
La aclaración resulta especialmente interesante porque la dificultad percibida forma parte de la experiencia misma de coleccionar. Encontrar un cromo repetido varias veces antes de conseguir otro puede hacer que este último parezca excepcionalmente escaso, aunque ambos hayan sido producidos bajo el mismo criterio.
Además, Torrent aseguró que todas las colecciones pueden completarse, ya que existe la posibilidad de solicitar los cromos que faltan para terminar el álbum. Esto introduce una diferencia importante entre la dificultad de completar una colección exclusivamente mediante sobres y la posibilidad de recurrir posteriormente a los mecanismos disponibles para conseguir las piezas restantes.
El Mundial, un fenómeno de enormes dimensiones
La conversación también permitió conocer la magnitud que alcanzó la colección del Mundial. Torrent explicó que el torneo representó un auténtico boom para Panini en España y en buena parte de los 130 países donde está presente la compañía.
La preparación de una colección de esta dimensión comienza muchos meses antes de su lanzamiento. En el caso de las selecciones nacionales, la documentación y el análisis de las plantillas adquieren especial importancia debido a los constantes cambios que pueden producirse antes de una competición de esta magnitud.
“Este año con el Mundial ha habido 980 cromos de las selecciones”, explicó Torrent.
La actualización de las plantillas también representa un desafío. En España, inicialmente solo quedaron fuera tres jugadores, mientras que en Portugal no faltó ninguno antes de las correspondientes actualizaciones.
Estos datos ayudan a entender el nivel de planificación que requiere una colección vinculada a una competición internacional. La información sobre jugadores, selecciones y plantillas debe recopilarse y procesarse con suficiente antelación, aun cuando posteriormente puedan producirse cambios.
Panini, además, mantiene un volumen considerable de producción. Según Torrent, la empresa publica entre 60 y 65 colecciones al año en España y Portugal, con el fútbol como uno de sus principales pilares, aunque no es el único ámbito de entretenimiento en el que participa.
LaLiga vuelve a las manos de los coleccionistas
El fútbol vuelve a tener protagonismo con la nueva colección de LaLiga, lanzada el 6 de agosto. El álbum comenzó con alrededor de 450 cromos, pero esa cifra podría aumentar hasta situarse entre 600 y 650 a medida que se incorporen actualizaciones y nuevos fichajes.
La compañía ya trabaja en una segunda edición precisamente para recoger las novedades que se produzcan en las plantillas.
Este modelo refleja una dificultad particular de las colecciones deportivas: a diferencia de otros productos de entretenimiento, los equipos y sus jugadores están sujetos a movimientos constantes. Los fichajes y cambios de plantilla pueden modificar rápidamente la fotografía inicial de una temporada.
Por ello, la colección debe tener capacidad para actualizarse sin perder el atractivo de completar el álbum.
La tecnología no acabó con el ritual
Otro de los aspectos destacados por Torrent es la relación entre las nuevas tecnologías y el coleccionismo tradicional.
A pesar del crecimiento de las redes sociales, los teléfonos móviles y las plataformas digitales, el ejecutivo considera que estos cambios no han perjudicado a Panini. Por el contrario, sostiene que las nuevas tecnologías incluso han generado publicidad adicional y positiva para las colecciones.
La compañía ha trasladado esa capacidad de adaptación a productos relacionados con fenómenos contemporáneos como Stranger Things y Campeones, demostrando que el modelo de los cromos puede extenderse más allá del fútbol.
Y ahí parece estar una de las claves de la supervivencia del formato: el atractivo no depende únicamente del contenido de cada cromo, sino del ritual que rodea a la colección.
Abrir un sobre sin saber qué aparecerá, descubrir un jugador esperado, encontrar un repetido e intercambiarlo con otra persona y finalmente colocar la pieza que faltaba en el álbum constituyen experiencias que siguen teniendo valor incluso en una época dominada por las pantallas.
La explicación de Torrent desmonta uno de los grandes mitos del coleccionismo, pero no elimina el misterio que hace atractivo el proceso. Si realmente no existe un cromo diseñado para ser más difícil que otro, la incertidumbre permanece en cada sobre: nadie sabe cuál aparecerá.
Y quizás precisamente ahí está buena parte de la magia de Panini.