Félix Sánchez construyó una de las carreras más brillantes en la historia del atletismo dominicano y mundial, pero su relación con el deporte no terminó cuando dejó de competir. Mucho antes de su retiro, el bicampeón olímpico ya había comenzado a experimentar con una faceta que hoy ocupa buena parte de su vida: la formación de atletas.

Su transición de corredor a entrenador no fue una ruptura con su pasado, sino la continuación de un proceso que comenzó hace más de un cuarto de siglo. Mientras desarrollaba la carrera que lo llevaría a conquistar dos títulos olímpicos en los 400 metros con vallas, Sánchez dedicaba parte de su tiempo libre en Estados Unidos a entrenar jóvenes.

Aquella actividad comenzó casi como una manera de aprovechar las horas disponibles que dejaba la rutina de un atleta profesional de atletismo. Sin embargo, con el paso del tiempo, la experiencia se convirtió en una verdadera escuela para el dominicano y le permitió desarrollar una filosofía propia sobre la preparación deportiva.

“Yo siempre buscaba cómo entretenerme porque la vida de un atleta profesional en atletismo tiene mucho tiempo libre”, explicó Sánchez a Diario Libre.

El entrenamiento de jóvenes continuó incluso después de que Sánchez conquistara su primer campeonato mundial en 2001. Mientras su entrenador de entonces consideraba que aquel éxito podía representar el final de la experiencia, el atleta tenía otra idea: seguir enseñando.

Por eso, cuando se estableció definitivamente en República Dominicana después de su retiro en 2013, Sánchez no comenzó desde cero. Ya había acumulado años de experiencia trabajando con atletas y había comenzado a construir una metodología que posteriormente desarrollaría a través de su academia.

Del atleta consagrado al formador

La evolución de Sánchez como entrenador también le obligó a cambiar su perspectiva. Una de las primeras conclusiones que obtuvo fue que trabajar con atletas dominicanos requería un enfoque diferente al que él había experimentado como competidor.

Según explica, muchos jóvenes necesitan inicialmente un acompañamiento más cercano. No basta con identificar las condiciones físicas de un atleta: también es necesario ayudarlo a encontrar un camino, establecer hábitos y desarrollar una disciplina que permita convertir el potencial en resultados.

Esa es una de las bases de su filosofía.

Sánchez entiende que el entrenador puede ayudar a desarrollar las capacidades de un atleta, pero existe un elemento que debe surgir del propio competidor: el deseo de alcanzar algo.

“Cualquiera entrena a un atleta que tiene talento. Es más difícil sacar el talento de alguien donde no hay”, sostiene.

Esa filosofía ha comenzado a reflejarse en los nombres que han pasado por su proceso. Yeral Núñez es el ejemplo más reciente y significativo. El atleta consiguió la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 en la especialidad que convirtió a Sánchez en una leyenda.

El propio Sánchez ya cuenta además con una medalla olímpica como entrenador, obtenida con el relevo mixto 4×400 en Tokio. Alexander Ogando, finalista en el Mundial de Tokio y participante en la Liga Diamante, es otro de los atletas vinculados a su trabajo como preparador.

El crecimiento de Núñez y Ogando ha contribuido a que Sánchez empiece a recibir reconocimiento no solamente por lo que hizo como competidor, sino también por su capacidad para formar nuevos talentos.

Una academia con una visión de futuro

La Academia Félix Sánchez ha tenido diferentes escenarios desde su fundación. Bayaguana, el Parque del Este y otras localidades han servido como espacios de trabajo, pero la remodelación de la pista alterna del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte abre la posibilidad de contar finalmente con una sede fija.

Para Sánchez, disponer de una instalación estable representa mucho más que una comodidad logística. Es una oportunidad para consolidar un proyecto que pretende trascender su propia figura.

El exatleta quiere ser recordado como un pionero, alguien que abrió una puerta para que otros pudieran llegar más lejos. Su aspiración no es que los principales logros de sus atletas lleven su nombre, sino que sean ellos quienes construyan su propio legado.

En otras palabras, Sánchez pretende que su historia no termine con él.

Su objetivo es contribuir a la formación de una generación capaz de producir una larga lista de medallistas dominicanos y, eventualmente, superar las marcas y conquistas que él mismo estableció.

Un atletismo dominicano más allá de la velocidad

Sánchez también observa con entusiasmo el momento que atraviesa el atletismo nacional. Marileidy Paulino continúa siendo la principal referencia internacional, pero el bicampeón olímpico identifica una generación que viene creciendo detrás de ella.

Alexander Ogando, Yeral Núñez y Liranyi Alonso aparecen entre los nombres que considera importantes, aunque su mirada no está concentrada exclusivamente en las pruebas de velocidad.

El entrenador destaca que República Dominicana ha comenzado a conseguir resultados también en saltos y lanzamientos. Desde su perspectiva, los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 pueden convertirse en un punto de inflexión para el desarrollo de la disciplina.

“Estamos en los mejores momentos del atletismo”, afirma.

La razón de su optimismo está relacionada con la edad y el margen de crecimiento de varios de los atletas que vienen detrás. Para Sánchez, todavía existe un amplio camino por recorrer y una generación con posibilidades de llevar al país a un nivel superior de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Dos pistas para atraer al mundo

La remodelación del Estadio Félix Sánchez tiene un componente particularmente personal para el antiguo campeón olímpico. El escenario lleva su nombre y durante años fue su casa deportiva, pero llegó a deteriorarse hasta convertirse, según sus propias palabras, en motivo de vergüenza.

“Te nombran un estadio y eso se está cayendo a pedazos, uno siente un poco de vergüenza. Es mi casa”, recuerda.

Ahora la percepción es diferente. La existencia de una pista principal renovada y una pista alterna de primer nivel puede convertir a Santo Domingo en un punto de interés para competencias y campamentos internacionales.

La lógica es sencilla: si los atletas pueden viajar a República Dominicana, correr rápido, mejorar sus marcas y buscar clasificaciones para Juegos Olímpicos o campeonatos mundiales, tendrán motivos para regresar.

“Todo el mundo quiere aprovechar esa pista”, sostiene Sánchez.

Ese potencial también está relacionado con la celebración del Clásico Félix Sánchez, cuya sexta edición se disputará este 22 de agosto en el renovado estadio que lleva su nombre. La competencia, que anteriormente se celebraba en Bayaguana, tuvo que modificar su fecha habitual debido al calendario de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.

La edición de este año reunirá a atletas dominicanos que recientemente conquistaron medallas junto a corredores internacionales. Para Sánchez, el encuentro servirá para que los representantes locales midan su nivel frente a competidores extranjeros y, al mismo tiempo, para que esa competencia internacional los impulse a buscar mejores marcas.

Además, existe una ambición mayor: convertir el Clásico en una plataforma internacional. La transmisión a través de Panam Sports Channel permitirá que las actuaciones de los atletas dominicanos tengan una audiencia mucho más amplia.

Del 47.25 al histórico 47.63

El cambio de dimensión en la carrera de Sánchez también puede apreciarse en un detalle aparentemente pequeño, pero cargado de significado.

Durante muchos años, el dominicano utilizó su mejor marca personal, 47.25 segundos, como parte de su firma al entregar autógrafos. Ahora prefiere escribir 47.63.

La razón es histórica: ese fue el tiempo con el que ganó dos finales olímpicas de los 400 metros con vallas, ocho años después de haber conseguido la primera.

“Dos medallas de oro con el mismo tiempo… una locura”, dice entre risas.

El 47.63 terminó convirtiéndose en una especie de firma histórica de Sánchez. Pero su nueva etapa plantea una paradoja interesante: después de haber pasado años persiguiendo sus propios límites, ahora trabaja para que otros atletas puedan superar los suyos.

Ese parece ser el verdadero sentido de su transformación.

El Félix Sánchez entrenador no busca reproducir eternamente la historia de Félix Sánchez atleta. Busca crear las condiciones para que aparezcan nuevos campeones, incluso si algún día sus mayores éxitos terminan eclipsando los que él consiguió sobre la pista.

Para un deportista acostumbrado a competir contra el reloj, el nuevo desafío es diferente: construir una generación capaz de correr más rápido que él.