El judo de alto nivel regresó con un voltaje que quemaba en Panamá. Los cubanos, que históricamente caminan por el tatami con una seguridad que roza la arrogancia, demostraron por qué siguen siendo los “cocos” del área, pero ojo: República Dominicana no fue a pasear. Mientras Cuba celebraba títulos, nuestras judocas se encargaron de recordarles que en el Caribe el poder también se habla con acento dominicano.
Dominio cubano y el “suspenso” de oro
La jornada inicial fue un monólogo de los varones cubanos. Jonathan Charón (60 kg), el guantanamero que está encendido, se llevó el oro en una final de infarto contra el estadounidense Jonathan Yang. Charón estuvo a un pelo de la descalificación, pero cuando el reloj apretaba, sacó un waza-ari en plena regla de oro que dejó a todos boquiabiertos.
Por su parte, Orlando Polanco (66 kg) barrió con la competencia. El habanero ni siquiera tuvo que sudar la gota gorda en varias rondas, avanzando por la vía rápida y aprovechando los errores de sus oponentes hasta colgarse el metal dorado.
¡Poder Quisqueyano! Moira Morillo y Esmeralda Guerrero imponen respeto
Lo que realmente tiene a los analistas deportivos comentando es el choque de trenes entre Cuba y RD en la rama femenina. La cubana Dayanara Curbelo venía con aire de invencible en los +78 kg, pero se estrelló contra un muro llamado Moira Morillo. La dominicana no solo le aguantó el ritmo, sino que forzó la descalificación de la cubana en semifinales, dejando claro quién manda en la zona de poder.
Y por si fuera poco, Esmeralda Guerrero se encargó de aterrizar a la joven sensación cubana, Anisleidys Ur. En una batalla estratégica que superó los seis minutos de pura tensión, Guerrero clavó un yuko que sacó a la cubana del camino directo al podio. ¡Eso es garra dominicana!
Polémica y ausencias en el podio
La nota discordante la puso Maylín del Toro. Tras lograr una victoria épica ante la subcampeona olímpica mexicana Prisca Awiti, la santiaguera terminó fuera del podio al no presentarse a su combate por el bronce. ¿Problemas físicos o golpe psicológico tras caer ante la brasileña Silva? El misterio queda en el aire, pero lo cierto es que este Panamericano apenas calienta motores y la rivalidad entre Cuba y Dominicana promete sacar chispas hasta el último segundo.