Hay un espacio vacío en la vitrina de medallas de José Nova. Trofeos, reconocimientos, preseas de plata y bronce llenan ese rincón de su hogar. Pero hay un lugar reservado para una medalla que todavía no ha llegado — el oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Y nada mejor que Santo Domingo 2026 para llenarlo. En su país. Frente a su gente. Con su madre en las gradas.
La presea que le falta
Nova tiene un palmarés que cualquier atleta dominicano envidiaría:
- Bronce en los Juegos Panamericanos Chile 2023
- Campeón en los Juegos Bolivarianos 2022 en Valledupar
- Plata en los Centroamericanos Barranquilla 2018
- Plata en los Centroamericanos San Salvador 2023
- Bronce por equipos en ambos Centroamericanos
Siempre en el podio. Siempre cerca. Pero el lugar más alto — el que hace sonar el himno nacional — se le ha escapado dos veces consecutivas.
“Tengo todo tipo de trofeos, medallas y reconocimientos en mi casa, pero me falta ese oro y con Dios por delante voy tras él”, dijo Nova con la determinación de quien sabe exactamente lo que quiere.
La némesis: Andy Granda
El nombre que se interpone entre Nova y el oro tiene nombre y apellido: Andy Granda, nacido en Matanzas, Cuba. El judoca cubano ha sido el amo y señor de la categoría de más de 100 kilos en los últimos dos Centroamericanos — y en ambas ocasiones fue él quien le arrebató el primer lugar a Nova.
El dominicano lo reconoce sin rodeos: admite que no ha podido derrotar a Granda en las ocasiones en que se han visto de frente. Pero también reconoce que esta vez las condiciones son diferentes.
Jugar en casa — con el público dominicano empujando, con la presión del rival y con la motivación extra de una dedicatoria muy especial — puede ser el factor que cambie la historia.
La historia que lo formó
La vida de José Nova no ha sido fácil. Oriundo de Villa Liberación, San Juan — la provincia que más judocas de élite ha producido en el país — el atleta de 29 años cargó desde niño con un peso enorme.
En 2009, cuando Nova tenía apenas 12 años, su padre fue vilmente asesinado. Su madre, Ana Sofía Alcántara, tuvo que asumir sola la responsabilidad de criar a sus tres hijos.
“Es de lo mejor que puedo brindarle y me esforzaré para eso”, dice Nova, con la voz entrecortada, cuando habla de dedicarle el oro a su madre.
El judo que venció al béisbol — y a la adversidad
Como la mayoría de los niños dominicanos, Nova comenzó jugando béisbol. Pero el judo pudo más.
Todo cambió cuando un grupo de amigos fue a la escuela de judo del sector y se encontraron con Dulce María Piña — la inmortal atleta dominicana — quien para entonces entrenaba. Piña comenzó a darles sus primeras lecciones, los buscaba en motorcito cuando se escondían y los llevaba al tatami.
“Batalló para que fuéramos atletas y aquí estamos. De verdad le agradezco gran parte fundamental de mi carrera”, reconoce Nova, quien también expresa gratitud hacia Enrique Encarnación, Gilberto García, Wagner Mateo, Eddy García y Robert Florentino.
Atleta y profesional: el judo como motor de vida
Lo que hace la historia de Nova aún más extraordinaria es lo que ha construido fuera del tatami. De la mano del judo, se matriculó en psicología y actualmente realiza un posgrado en intervención psicopedagógica.
“El judo me lo ha otorgado todo. Vivo del judo, mi familia vive del judo, y estudié y me gradué gracias a la disciplina”, afirma.
Un atleta completo — en cuerpo, mente y espíritu — que llega a los Centroamericanos de Santo Domingo 2026 con todo para dar.
El momento es ahora
A los 29 años, Nova está en la plenitud de su carrera. El escenario es perfecto: su país, su gente, su familia. Y al frente, su némesis Andy Granda — esperando en la categoría de más de 100 kilos.
El oro que le falta. La dedicatoria que su madre merece. La historia que Santo Domingo 2026 puede escribir.
José Nova está listo.