Rory McIlroy quiere olvidar este jueves lo antes posible.
El número 2 del mundo tuvo una primera ronda para el olvido en el 108° Campeonato PGA en el Aronimink Golf Club de Pennsylvania, firmando un 76 — cuatro sobre par — y quedando a siete golpes de los varios co-líderes que se encuentran en 3 bajo par.
Cuando le pidieron que resumiera su ronda, el seis veces campeón de majors no necesitó más de una palabra:
“Mierda.”
El final que hizo historia — por las razones equivocadas
Lo más llamativo de la ronda de McIlroy no fue el marcador en sí — fue cómo terminó. El norirlandés cerró con cuatro bogeys consecutivos en los hoyos finales, algo que nunca había ocurrido en sus 990 rondas en el PGA Tour, según el estadístico de golf Justin Ray.
Un hito histórico que nadie quiere en su currículum.
Una ronda sin un problema específico — pero sin nada bueno tampoco
Lo curioso del análisis de McIlroy es que no hubo una parte específica de su juego que fuera terrible. El problema fue que tampoco hizo nada bien.
Según los datos de Data Golf, McIlroy terminó fuera del top 100 en las siguientes categorías de strokes gained:
- Putting
- Tee (salidas)
- Approach (aproximaciones)
- Tee-to-green (juego completo)
Cuatro categorías. Todas por debajo del promedio. Una tormenta perfecta de mediocridad en el peor momento.
El recorrido de la ronda
McIlroy comenzó en el hoyo 10 — un par 4 — y lo bogeó de inmediato, una señal de lo que vendría. Rebotó con un birdie en el 11 y se mantuvo estable hasta el hoyo 4 de su vuelta, donde volvió a caer. Recuperó con un par-breaker en el 5 para llegar a par.
Entonces llegaron los últimos cuatro hoyos — y cuatro bogeys consecutivos que cerraron una ronda que el doble campeón del PGA Championship preferiría borrar de su memoria.
Lo que viene: necesita ir bajo el viernes
McIlroy formará parte de la oleada tardía del viernes y necesitará una ronda muy por debajo del par si quiere pasar el corte y jugar el fin de semana en Aronimink.
Para un jugador de su calibre, la remontada es posible. Pero el margen es estrecho y el campo en Pennsylvania no está siendo generoso con nadie.