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Seis días después seguimos allí, dando batalla en los XXIV Juegos Centroamericanos y del Caribe, aferrados como nunca antes a la idea de que este certamen en tierras salvadoreñas quedará perpetuado en la historia del deporte dominicano, como una de las grandes gestas en todos los tiempos.

En una nueva jornada del magno evento regional, la delegación antillana siguió refrendando esa estela de éxitos que hemos visto desde que el pasado viernes 23 de junio quedaran inaugurados estos juegos múltiples en el Estadio Nacional Jorge González de San Salvador.

Sendero luminoso

Con la medalla de bronce del tenis de mesa por equipos se iluminó el camino de los nuestros en la justa y a partir de ese momento, jornada tras jornada, han sobrevenido actuaciones memorables y en consecuencia un buen número de preseas que permiten avizorar la anhelada épica de la que tanto hablamos.

Si la halterofilia estuvo marcando la pauta hasta este martes, hace solo unas horas el boxeo también concretó un desempeño de altos quilates en la lid, al cerrar con 2 medallas de oro, cuatro de plata y tres de bronce.

El increíble Audrys Nin

De igual modo, encomiable fue la labor de la gimnasia artística que tuvo a un magistral Audrys Nin en noche de gala, al llevarse medalla de oro en caballo de salto y una plata en la barra horizontal.

Por su parte el ráquetbol arrojó otras dos medallas de bronce por intermedio de Merinanyelly Delgado y Alejandra Jiménez en dobles y Ramón de Leon y María Céspedes en dobles mixtos.

Una plata con sabor a oro

La otra medalla del día llegó con las chicas del baloncesto femenino, que terminaron segundas tras ceder en el partido final contra Islas Vírgenes Estadounidenses por pizarra de 76-72.

Una cosecha impresionante que acabó con un total de 11 medallas; 3 de oro, seis de plata y dos de bronce.

Con estos resultados Dominicana ascendió hasta el sexto puesto del medallero general, al compilar 48 preseas; 6 de oro, 16 de plata y 26 de bronce.