Si pensabas que los tenistas estadounidenses solo sabían sacar fuerte en canchas rápidas, Ben Shelton acaba de darte una bofetada de realidad. En una exhibición de potencia, temple y esa “arrogancia” positiva que tanto gusta en el deporte, el joven de 23 años se proclamó rey del ATP 500 de Múnich, borrando de la cancha al italiano Flavio Cobolli con un contundente 6-2 y 7-5.

El fantasma de Agassi ha vuelto

Lo que hizo Shelton este domingo no es solo ganar un trofeo más; es una hazaña que sacude los libros de historia. Desde que el legendario Andre Agassi ganó en Roma allá por el 2002, ningún hombre nacido en la tierra del Tío Sam había logrado un título de este calibre (superior a un ATP 250) en superficie de arcilla. ¡Tuvieron que pasar 24 años para que apareciera un “gringo” con el hambre suficiente para domar la tierra roja europea!

Shelton, actual número 6 del mundo, venía con la espina clavada tras perder la final del año pasado ante Zverev. Pero esta vez, el de Atlanta no fue a negociar. Con cuatro aces y una capacidad inhumana para salvar puntos de quiebre (¡se escapó de los 6 que enfrentó!), demostró que su servicio es un arma letal incluso donde la bola pica lento.

¿El nuevo favorito para Roland Garros?

“Tengo grandes ambiciones sobre tierra batida”, soltó Shelton al terminar el partido, con esa sonrisa que ya es su marca registrada. Y no es para menos. El tenis está cambiando: los jugadores de EE. UU. ya no se saltan la gira europea. Ahora van a ganar. Shelton está avisando a Alcaraz y a Sinner que en París habrá que contar con él.

Para los fanáticos en la República Dominicana, donde el tenis sigue creciendo y cada vez más jóvenes se inspiran en estas figuras, lo de Shelton es una lección de adaptación. El tipo odiaba la arcilla y ahora dice que es su favorita. ¡Eso es mentalidad de campeón!