La espera terminó. Después de años de golpear la puerta sin que se abriera, Tomás Martín Etcheverry levantó este domingo su primer título en el circuito ATP al imponerse ante el chileno Alejandro Tabilo en la final del Rio Open 2026, el torneo más prestigioso de la gira sudamericana de polvo de ladrillo.
Lo hizo de la manera más difícil imaginable. Las intensas lluvias que azotaron Río de Janeiro el sábado 21 de febrero obligaron a suspender las semifinales, que se trasladaron al domingo. Etcheverry tuvo que jugar dos partidos en el mismo día: primero la semifinal y después la final, una exigencia física y mental que habría quebrado a cualquiera.
En la semifinal, el platense se midió ante el checo Vit Kopriva en un duelo agotador que incluyó una pausa por el calor extremo. Etcheverry necesitó casi cuatro horas para imponerse por 4-6, 7-6 (7-2) y 6-3, remontando un primer set perdido y sobreviviendo a un segundo parcial que se definió en el tie-break. Apenas tuvo tiempo de recuperarse antes de saltar a la cancha para la definición.
La final contra Tabilo fue la revancha de un duelo que ya se había dado en los cuartos del Argentina Open apenas diez días antes, cuando Etcheverry también remontó un 1-6 inicial para ganar 6-3 y 6-4. En Río, el chileno volvió a arrancar mejor y se llevó el primer set por 6-3 pero Etcheverry ya había demostrado durante toda la semana que las remontadas eran su especialidad. Y volvió a dar vuelta el partido para quedarse con el trofeo.
Para dimensionar lo que significa este título hay que entender todo lo que Etcheverry sufrió antes de llegar hasta acá. El platense de 26 años, nacido el 18 de julio de 1999, se había convertido en un caso emblemático del tenis argentino: un jugador con talento de sobra, capaz de llegar a cuartos de final de Roland Garros (2023) y de alcanzar el puesto 27 del ranking mundial, pero que no lograba cerrar los torneos.
Antes de Río, Etcheverry había perdido sus finales ATP previas. En Marrakech 2023, sobre el polvo de ladrillo marroquí, cayó ante el portugués Nuno Borges. En Kitzbühel 2024, volvió a quedarse a las puertas en otro ATP 250 sobre tierra batida. Cada derrota en una definición pesaba un poco más que la anterior.
La semana perfecta en Brasil
Lo más llamativo es que Etcheverry históricamente no rendía bien en Río. Entre 2022 y 2025, apenas había ganado un partido en el torneo brasileño. Esta vez fue completamente distinto.
Su camino al título comenzó con una victoria ante su compatriota Francisco Comesaña en primera ronda, remontando un 3-6 inicial para ganar 6-3 y 6-4. Después superó al lituano Gaubas, al portugués Jaime Faria en cuartos, donde alcanzó su victoria número 100 en el circuito ATP, y finalmente la maratónica semifinal ante Kopriva y la final contra Tabilo.
El dato: victoria 101 en el tour
El título en Río llegó con un hito estadístico incluido. Cien victorias sin un título era una anomalía; ahora, con el trofeo de Río en sus manos, esa estadística cobra otro sentido: el de un jugador que acumuló experiencia y derrotas dolorosas hasta que finalmente aprendió a ganar las que importan.
Un ATP 500 como primer título
No es menor que el primer título de Etcheverry sea un ATP 500. La mayoría de los tenistas rompen la sequía en torneos más chicos —ATP 250—, pero el platense se salteó ese escalón y fue directo a consagrarse en uno de los torneos más importantes del calendario de tierra batida. Solo en la temporada 2026, el Rio Open es el evento de mayor categoría de toda la gira sudamericana.
Lo que viene
El título en Río no solo le da a Etcheverry un trofeo largamente buscado, sino también un salto importante en el ranking ATP. Llegó al torneo como número 51 del mundo y el impulso de 500 puntos lo acercará nuevamente a su mejor ranking histórico (27°, alcanzado en 2024).