Si usted pensaba que este sábado en Múnich sería un día de gloria para el favorito local, se equivocó medio a medio. En lo que ha sido la sorpresa más picante de la semana, el italiano Flavio Cobolli no tuvo piedad y le pasó el “rolo” a Alexander Zverev con un doble 6-3, dejándolo fuera de la final de su propio torneo.
Lo que se vivió en el polvo de ladrillo alemán fue, literalmente, una ejecución deportiva. Zverev, el primer cabeza de serie y uno de los mejores del mundo, se vio más perdido que un ciego en un tiroteo. Cobolli, que venía de una racha malísima en los últimos meses, decidió que hoy era el día para graduarse de verdugo y por primera vez en su carrera le ganó a un “Top 5”. ¡Ay, mi madre!
Un paseo italiano que dejó a Zverev “en el aire”
Desde que sonó el primer raquetazo, Cobolli impuso un respeto que dejó a Zverev frisado. En apenas una hora y diez minutos, el italiano de 23 años demostró que tiene el “flow” necesario para mandar a cualquiera a su casa. Rompió el servicio temprano en el cuarto juego del primer set y de ahí en adelante fue puro veneno.
Zverev, que suele ser una pared desde el fondo, hoy parecía que tenía los pies de cemento. No encontró su juego, no metió los servicios y fue una presa fácil para un Cobolli inspirado que metió puntos brillantes que pusieron a la gente a dudar si el alemán estaba jugando en serio o si se le olvidó cómo se agarra la raqueta.
¿Se acerca un nuevo rey?
Ahora Cobolli, el cuarto sembrado, espera en la final al ganador entre el estadounidense Ben Shelton y el eslovaco Alex Molcan. Para el público dominicano que sigue el tenis (y que sabe que en la arcilla es que se sabe quién es quién), esta victoria de Cobolli manda un mensaje clarito: el ranking ATP no juega, lo que juega es el hambre de ganar.
Zverev se retira con la cabeza baja y muchas preguntas. En Alemania ya se armó el “reperpero” preguntándose qué le pasa a su estrella que no pudo aguantar el empuje de un joven que simplemente fue superior en todo.
¿Usted cree que Zverev está perdiendo el toque o fue simplemente que Cobolli amaneció con el “santo de espalda” para el alemán? ¡Saquen su raqueta, preparen la fría y opinen, que el tenis está más picante que nunca!