Wimbledon, escenario de tantas epopeyas, vivió un momento de tensión inesperada este lunes cuando Jannik Sinner, actual número uno del ranking ATP, protagonizó una caída aparatosa que lo obligó a detener el partido y solicitar atención médica. El incidente ocurrió en los octavos de final frente al experimentado búlgaro Grigor Dimitrov, y si bien el italiano logró reincorporarse, su estado físico dejó preocupaciones de cara a los próximos desafíos del torneo más prestigioso del circuito.
Un resbalón que congeló el All England Club
La secuencia que paralizó al público tuvo lugar en el primer game del partido, en una situación completamente pareja, con el marcador en 40-40. Tras un segundo saque de Dimitrov, Sinner devolvió con normalidad, pero al intentar llegar a una pelota profunda, resbaló sobre el césped y cayó bruscamente, intentando amortiguar el impacto con sus brazos.
La imagen del italiano en el suelo, llevándose la mano al codo derecho con visible gesto de dolor, generó una reacción inmediata del público y los organizadores. Aunque se reincorporó sin necesidad de ayuda externa, desde ese momento su lenguaje corporal delató cierta incomodidad.
Molestias persistentes y asistencia médica en el segundo set
A pesar de completar el primer parcial —que terminó en manos de Dimitrov—, el dolor no desapareció. En el cambio de lado del segundo set, con el marcador 3-2 a favor del búlgaro, Sinner se acercó al juez de silla y solicitó un Medical Time Out (MTO). Rápidamente, un fisioterapeuta del torneo ingresó a la pista para evaluar la situación.
El tratamiento se centró específicamente en su codo derecho, zona que claramente había absorbido el impacto de la caída. Las muecas de Sinner mientras el profesional manipulaba la articulación fueron una señal clara de que las molestias persistían. Aun así, el italiano optó por seguir en competencia, luego de una breve conversación con el médico y casi cuatro minutos de atención.
El número uno no se rinde, pero deja dudas
Más allá de su decisión de continuar en el partido, la actuación de Sinner tras la asistencia fue seguida con atención tanto por los fanáticos como por los expertos. Si bien su compromiso y profesionalismo no se pusieron en duda, su movilidad no parecía la habitual, y su saque —uno de sus principales recursos— no mostró la misma potencia ni fluidez.
Este contratiempo llega en un momento clave para el jugador nacido en San Candido, que llegaba a Wimbledon con la ilusión de conquistar su segundo título de Grand Slam, tras el logrado en el Abierto de Australia. La lesión, aunque aparentemente menor, puede condicionar su rendimiento de cara a los cuartos de final.
¿Y ahora qué? Expectativa en el entorno de Sinner
Con la clasificación en juego y las rondas finales cada vez más cerca, todos se preguntan si Sinner podrá mantener su nivel físico y técnico. El equipo del italiano evaluará en las próximas horas si el codo requiere estudios adicionales o reposo, aunque desde su entorno se mantiene la cautela hasta conocer más detalles.
Para Wimbledon, perder al jugador número uno del mundo sería un golpe duro. Para Sinner, este episodio representa una prueba de carácter que podría marcar su destino en la edición 2025 del torneo.