En los colmados y peñas deportivas de la República Dominicana, el debate sobre los Dodgers de Los Ángeles siempre está encendido. Con un trabuco que parece sacado de un videojuego, el equipo de California tiene a todo el mundo con el ojo puesto en su joven joya japonesa, Roki Sasaki. Tras la noticia de que nuestro compatriota Edwin Díaz irá a la lista de lesionados y con el estelar Blake Snell preparándose para volver, muchos pensaron que el camino lógico era mover a Sasaki al bullpen para que recuperara la confianza.
Sin embargo, el gerente general de los Dodgers, Brandon Gomes, no necesitó un discurso para apagar el fuego. Cuando le preguntaron si Roki iría al relevo, su respuesta fue una sola palabra: “No”.
Un diamante que todavía no brilla (pero que no se vende)
Seamos realistas: el inicio de Sasaki en este 2026 ha sido más agrio que un limón criollo. Con una efectividad de 6.11 en cuatro aperturas, el japonés ha tenido problemas serios con su control y no ha podido dominar como se esperaba. Pero para los Dodgers, moverlo al bullpen sería como comprar un Ferrari para usarlo solo para ir a la esquina.
“Tiene 23 o 24 años, un techo altísimo y un pedigrí increíble desde Japón”, comentó la analista Katie Woo. “¿Por qué limitarías a alguien con ese potencial al bullpen cuando tienes el lujo de dejarlo lanzar una vez por semana para que aprenda a ser un abridor de élite?”.
¿Qué pasará cuando regrese Blake Snell?
Aquí es donde se pone bueno el “mambo”. Los Dodgers tienen ahora mismo un exceso de abridores. Justin Wrobleski está lanzando fuego (apenas una carrera permitida en sus últimas 15 entradas) y Shohei Ohtani sigue en su ruta por el Cy Young. Cuando Snell regrese en mayo, habrá siete brazos para cinco o seis puestos.
La lógica dice que alguien tendrá que sacrificarse. Pero mientras Sasaki sea “serviciable”, los Dodgers prefieren que se dé los golpes como abridor. Si la cosa se pone color hormiga brava, nombres como Emmet Sheehan podrían ser los sacrificados para el bullpen antes que tocar al “protegido” de la gerencia.
Para el fanático dominicano que sabe que en las Grandes Ligas “la bola es redonda y viene en caja cuadrada”, la apuesta de los Dodgers es arriesgada pero valiente. Están protegiendo una inversión a largo plazo, aunque ahora mismo les esté costando carreras. ¿Podrá Sasaki enderezar el brazo antes de que Snell regrese o se verá obligado el equipo a cambiar de opinión? ¡La “Para” japonesa está bajo la lupa!