La República Dominicana se convirtió en uno de los principales casos de éxito del FIVB Volleyball Empowerment Programme, iniciativa creada por la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) para impulsar el desarrollo de selecciones nacionales y profesionalizar las estructuras de sus federaciones.
El programa fue presentado durante el 37.º Congreso de la FIVB, celebrado en 2021 en Tailandia, y seleccionó inicialmente a nueve países considerados estratégicos para este proceso: Albania, Australia, Canadá, Croacia, Francia, Kenia, Paraguay, Filipinas y República Dominicana.
En el caso dominicano, el proyecto estuvo estrechamente vinculado al trabajo realizado por Marcos Kwiek, entrenador principal de la selección femenina desde 2008. Los resultados obtenidos por las Reinas del Caribe durante este período permitieron que el país recibiera importantes recursos destinados al cuerpo técnico.
La FIVB informó que, hasta 2026, República Dominicana había recibido US$1.26 millones mediante el programa para respaldar al equipo de trabajo que encabeza Kwiek. A esta cantidad se suman US$78,000 destinados a la adquisición de equipos y otros US$6,000 para transferencia de conocimientos hasta 2025.
La particularidad del programa es que los recursos destinados al cuerpo técnico están condicionados al cumplimiento de determinados objetivos deportivos establecidos en la propuesta presentada por cada federación. Por ello, el desempeño internacional de las Reinas del Caribe constituye una parte fundamental para entender la continuidad de estos apoyos.
Resultados que respaldan la inversión
Durante el período de aplicación del programa, la selección dominicana consiguió importantes resultados internacionales. Entre ellos sobresalen las medallas de oro obtenidas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe y los Juegos Panamericanos de 2023, además de un título en el Norceca y la clasificación a los Juegos Olímpicos.
En 2024, el equipo también conquistó la Copa Panamericana, ampliando una colección de resultados que ha convertido a República Dominicana en una de las selecciones femeninas más competitivas de la región.
Sin embargo, el proyecto de la FIVB no fue concebido como una fuente permanente de financiamiento. La organización lo planteó como un programa piloto cuyo objetivo final es que las federaciones alcancen un nivel de desarrollo que les permita sostenerse por sí mismas.
La lógica detrás de la iniciativa es que una selección nacional competitiva puede generar mayores oportunidades comerciales y deportivas. Una federación con mejores resultados tiene potencial para atraer patrocinadores, medios de comunicación y respaldo gubernamental, además de organizar eventos internacionales que generen nuevos ingresos.
Canadá también muestra resultados
República Dominicana no es el único país que ha aprovechado el programa. Canadá recibió US$1.5335 millones para la formación de entrenadores, dentro de un proyecto que incluyó la llegada del italiano Giovanni Guidetti como entrenador principal y director técnico hasta la temporada 2026.
Los resultados canadienses también han sido destacados. El país conquistó su primer título del Norceca y consiguió su primera clasificación olímpica desde 1996.
Otro caso es el de Cuba, que recibió US$177,000 para respaldar la contratación del brasileño Luizomar de Moura como seleccionador nacional durante las temporadas 2025-2026.
Estos casos muestran la intención de la FIVB de utilizar el financiamiento como una herramienta para elevar el nivel competitivo de diferentes federaciones y, posteriormente, reducir su dependencia de estos recursos.
El balance de Kwiek
Los números de Marcos Kwiek ayudan a dimensionar la transformación experimentada por el voleibol femenino dominicano durante su etapa al frente de la selección.
En su trayectoria aparecen tres clasificaciones olímpicas, cinco participaciones en Mundiales, cuatro títulos del Norceca, cinco campeonatos de los Juegos Centroamericanos y del Caribe y dos títulos Panamericanos.
Además, el conjunto dominicano acumula 18 participaciones en la Liga de Naciones, competición que sustituyó al antiguo Grand Prix.
Uno de los mejores resultados de esta etapa llegó en el Mundial de 2014, cuando las Reinas del Caribe alcanzaron el quinto lugar, hasta ahora su mejor posición en una Copa del Mundo.
El reciente tropiezo en el camino hacia los Juegos Olímpicos, tras no conseguir la clasificación directa, no borra los resultados que han convertido al proyecto dominicano en uno de los ejemplos que la propia FIVB utiliza para medir el impacto de su programa.
La selección todavía tendrá oportunidades para buscar su boleto olímpico. La Copa del Mundo de 2027 aparece como una segunda vía de clasificación y, si fuera necesario, la Liga de Naciones de 2028 ofrecería una última posibilidad.
El reto, más allá de conseguir nuevos títulos y clasificaciones, será mantener la estructura que permitió al voleibol dominicano aprovechar el respaldo internacional y avanzar hacia el objetivo central del programa: construir una federación cada vez más fuerte y capaz de sostener sus éxitos con recursos propios.