Un caso emblemático en el deporte sudamericano
Tiffany Abreu, quien en 2012 inició su transición de género y desde 2017 compite en la rama femenina de la liga brasileña, se ha convertido en un símbolo de inclusión y debate en el deporte. Actualmente integra el Osasco Voleibol Clube, uno de los equipos más destacados de Brasil y candidato al título continental.
Sin embargo, a pesar de estar habilitada para jugar en torneos locales, su participación en competencias internacionales depende de la aprobación del Comité de Elegibilidad de Género de la FIVB. El club Osasco presentó la solicitud formal en noviembre de 2025, antes del Mundial de Clubes en Sao Paulo, pero hasta la fecha la federación internacional no emitió una resolución definitiva.
El impacto de la demora administrativa
La falta de respuesta por parte de la FIVB generó que Tiffany quedara fuera tanto del Mundial de Clubes 2025 como del actual Sudamericano de Clubes, que se disputa en el Polideportivo de Villa El Salvador, Lima, entre el 17 y el 22 de febrero de 2026. A pesar de la situación, el cuerpo técnico liderado por Luizomar de Moura decidió que Tiffany acompañe al plantel en Perú, aunque sólo podrá apoyar a sus compañeras desde las tribunas.
El entrenador brasileño expresó:
“Es una situación entre ella y la Federación Internacional. Para mí, Tiffany es más que un simple deporte. Todo lo que nos ha enseñado, todo lo que vive a diario… Es una chica maravillosa que entendió la situación y lo está haciendo de maravilla”.
Reglas y desafíos para atletas trans en el vóley internacional
La FIVB permite que cada federación nacional defina la elegibilidad de atletas trans en competencias locales, pero exige un proceso de admisión específico para torneos internacionales. La falta de plazos claros y la demora en los trámites generan incertidumbre y afectan la carrera de deportistas como Abreu.
En Brasil, Tiffany debutó en la Superliga Femenina el 10 de diciembre de 2017 y desde entonces ha sido referente en la lucha por la inclusión. Sin embargo, la ausencia de una normativa internacional ágil y transparente sigue siendo un obstáculo para la participación plena de atletas trans en el alto rendimiento.