Cuando Karl-Anthony Towns fue elegido por Minnesota Timberwolves con el Pick número 1 del Draft de la NBA de 2015, el República Dominicana se gestó una revolución. Claro, si bien el pívot nació en New Jersey, se había criado en un entorno puramente criollo gracias al aporte de su madre, Jacqueline Cruz.
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Ella era su pilar, y quien le hizo estar siempre en contacto con sus raíces quisqueyanas. En las reuniones de la familia materna se comía sancocho o arroz con pollo y tostones. Se bailaba bachata y merengue. Se celebraban esos orígenes dominicanos que conoció en persona en su primera visita al país de su madre, siendo ya adolescente.
Incluso, al igual que muchos otros deportistas quisqueyanos, el primer deseo de KAT fue ser jugador profesional de béisbol, deporte nacional de República Dominicana. Pero su físico cada vez mayor y el hecho de que su padre, Karl Towns Sr, fuera entrenador de baloncesto, lo hicieron decantarse por este deporte. Y vaya si fue un acierto.
Con solo 16 años de edad, Towns hizo su debut con la Selección absoluta de la República Dominicana en el Centrobasket 2012 en Hato Rey, Puerto Rico. En su primer partido con la selección, Towns registró 2 puntos, 3 rebotes y 3 tapones contra Costa Rica. En el campeonato, Towns y la Selección Dominicana se proclamaron campeón del Centrobasket 2012, haciéndose con la medalla de oro. Posteriormente participó en el Torneo Preolímpico FIBA 2012 y en el Campeonato FIBA Américas de 2013, finalizando en cuarto lugar en cada competición.
Si bien Towns pudo haber elegido jugar para Estados Unidos, una nación más poderosa que seguramente le hubiera dado títulos mundiales o medallas olímpicas, explicó que no tuvo en cuenta eso a la hora de escoger. “Fue algo muy especial para mí. Tener la oportunidad de representar a mi madre y a una parte muy grande de mi familia. Fue una gran experiencia. Cuando se te presenta una oportunidad así, es difícil decir que no”.
Tan fuerte era el lazo que lo unía con su madre, que fue ella la que lo motivó a regresar a la selección tras años sin competir a nivel FIBA. Jacqueline, junto a otros familiares de Towns, fallecieron por complicaciones de salud derivadas del Covid-19 en 2020. Fue un golpe muy duro para el jugador, que quizo honrar la memoria de su madre junto a sus orígenes criollos volviendo a lo grande: disputando un Mundial de Baloncesto con su país.
República Dominicana selló su billete al Mundial de baloncesto 2023 en la última jornada del clasificatorio, remontando 17 puntos contra Argentina en Mar del Plata con una gran actuación de Jean Montero. A las pocas semanas, Towns ya anunció su deseo de volver al equipo. “En la República Dominicana hay mucha pasión por las selecciones nacionales. Se ve en el Clásico Mundial de Béisbol y ya lo he sentido este verano. Quiero hacer historia con mi país”.