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La NBA está llena de historias de superación, de remontadas épicas que desafiaron las expectativas. Pero hay una barrera que ningún equipo ha podido superar: remontar una serie de playoffs después de perder los primeros tres juegos. Hasta la fecha, los equipos que han estado en esta situación tienen un desolador récord de 0-154, una cifra que subraya la magnitud del desafío.

En la larga historia de la NBA, ningún equipo ha ganado una serie tras perder los tres primeros partidos. Son 13 las veces que un equipo de la NBA estuvo cerca de salir de una desventaja de 3-0 en una serie de playoffs, logrando una serie reñida.

Sin embargo, si bien ninguna franquicia ha conseguido dar la vuelta a un déficit de 3-0, tres equipos han estado peligrosamente cerca de lograrlo. Estos casos nos invitan a reflexionar sobre los factores que les impidieron completar la gesta y si, en el futuro, algún equipo finalmente romperá este maleficio.

Los Knicks de 1951: Los Pioneros de la Lucha

El primer equipo que desafió esta maldición fueron los New York Knicks en las Finales de 1951. Después de perder los primeros tres juegos ante los Rochester Royals, los Knicks lograron recuperarse con tres victorias consecutivas, lo que llevó la serie al séptimo partido. Aunque finalmente cayó, esta fue la primera muestra de que, al menos en teoría, era posible revertir un 3-0.

Pero, ¿por qué los Knicks no lograron culminar su remontada? En ese séptimo partido decisivo, la presencia dominante de Arnie Risen y Bob Davies fue suficiente para inclinar la balanza a favor de los Royals. Esta derrota dejó una lección clara: la remontada requiere no solo una excelente ejecución en la cancha, sino también una energía mental y física casi inagotable.

Los Equipos de Leyenda También Tropiezan

No solo los equipos menos favoritos han enfrentado este desafío. Algunas de las mejores franquicias de la historia de la NBA, como los Chicago Bulls de Michael Jordan en 1996, también estuvieron al borde de ser víctimas de una remontada. Los Seattle Supersonics, liderados por Gary Payton y Shawn Kemp, lograron recuperar dos juegos tras perder los primeros tres, pero no pudieron forzar un Juego 7. El legendario enfoque defensivo de Payton sobre Jordan retrasó el inevitable triunfo de los Bulls, pero no fue suficiente para evitar que Jordan y su equipo conquistaran su cuarto título de la NBA.

Esto demuestra que incluso los equipos más dominantes no son inmunes a la presión psicológica que surge cuando se pierde el control de una serie que parecía asegurada. ¿Acaso la grandeza de un equipo se mide también por su capacidad de cerrar una serie en lugar de dejar que sus rivales cobren vida?

Factores Clave: ¿Qué Falta para Completar la Hazaña?

Si analizamos estos intentos fallidos de remontada, surgen algunos factores recurrentes. Primero, la resistencia mental y física necesaria para ganar cuatro juegos consecutivos, especialmente contra equipos de élite en los playoffs, es inmensa. El agotamiento tiende a pasar factura, y los equipos que logran ganar tres partidos después de estar al borde de la eliminación suelen quedarse sin fuerzas para el crucial séptimo juego.

Otro elemento clave es la experiencia y el liderazgo. Equipos que cuentan con líderes consolidados en la cancha, como lo vimos con Karl Malone en el 1994 o Paul Pierce en 2010, tienden a resistir la presión. Aunque estos jugadores fueron capaces de frenar el impulso de los equipos que intentaban remontar, sus victorias fueron ajustadas, lo que resalta lo delicado de esta dinámica.

El Caso Más Reciente: Miami Heat vs. Boston Celtics en 2023

Uno de los casos más recientes fue el de los Boston Celtics en las Finales de la Conferencia Este de 2023. Después de caer en los primeros tres juegos contra el Miami Heat, liderado por un imparable Jimmy Butler, los Celtics encontraron la forma de igualar la serie, forzando un emocionante séptimo partido. La remontada de Boston estuvo impulsada por una defensa férrea y el juego estelar de Jayson Tatum y Jaylen Brown.

Sin embargo, en ese último partido, los Celtics se derrumbaron. Jimmy Butler, como si se hubiera alimentado del fracaso anterior de su equipo, lideró a Miami con 28 puntos, asegurando el pase a las Finales de la NBA. Esta serie demuestra que, aunque la remontada es posible, la presión de ganar cuatro partidos consecutivos sigue siendo un obstáculo insuperable, incluso para equipos con talento y profundidad como Boston.

¿Es posible romper el maleficio?

A medida que avanza la historia de la NBA, la posibilidad de que un equipo remonte un 3-0 sigue siendo un enigma. Las estadísticas nos muestran que la probabilidad de hacerlo es extremadamente baja, pero las narrativas detrás de estos tres equipos que estuvieron cerca indican que no es imposible. Con el crecimiento del análisis de datos, estrategias más avanzadas y una mayor profundidad en los planteles, ¿podrá algún día un equipo dar ese salto definitivo?

Quizás el verdadero desafío no radique solo en el rendimiento físico, sino en la capacidad mental para navegar por la presión de ganar cuatro partidos consecutivos. Los equipos que han estado cerca de lograrlo nos han dado una visión de lo que se necesita, y tal vez, en un futuro no tan lejano, la NBA sea testigo de la primera remontada de 3-0 en los playoffs.

Hasta entonces, estos tres equipos se mantendrán como ejemplos de que el espíritu de lucha puede desafiar incluso las estadísticas más implacables.

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