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Jazz Chisholm Jr. está acostumbrado a llamar la atención, ya sea por su talento en el campo o por su estilo inconfundible. Pero en la aplastante victoria de los Yankees de Nueva York sobre los Cerveceros de Milwaukee por 20-9, el nuevo segunda base del equipo combinó ambas facetas a la perfección. Vestido con equipamiento inspirado en One Piece, el famoso anime japonés, Chisholm no solo mostró su amor por la cultura pop, sino que respaldó su presencia con un impresionante cuadrangular de 442 pies.

La explosión ofensiva de los Yankees, que incluyó un récord de franquicia con nueve jonrones en un solo juego, fue el escenario perfecto para que Chisholm se destacara. Su batazo en la tercera entrada marcó su primer jonrón de la temporada y ayudó a reafirmar su rol dentro de un equipo con grandes aspiraciones en 2025.

Sin embargo, no solo el atuendo de Chisholm llamó la atención. Durante la transmisión del partido, los fanáticos notaron algo peculiar en los bates utilizados por él y por el campocorto Anthony Volpe, lo que desató especulaciones y debates en redes sociales.

¿Una revolución en el béisbol? El “torpedo bat” de los Yankees

A simple vista, los bates utilizados por Chisholm y Volpe parecían diferentes a los convencionales. Con un extremo más delgado y un barril más grueso cerca del mango, estos bates, apodados por los aficionados como “torpedo bats”, han generado curiosidad y cierto escepticismo.

Según el comentarista Michael Kay, la decisión de utilizar estos bates provino del departamento de analítica de los Yankees. Un estudio reveló que Volpe solía hacer contacto con la pelota en la etiqueta del bate en lugar del barril, lo que limitaba su capacidad de generar potencia. Para corregir esto, se diseñaron bates con una redistribución del peso que permitiera un contacto más sólido y efectivo.

Lo más sorprendente es que los bates cuentan con el respaldo de la ciencia. Un físico del MIT habría trabajado en el diseño para optimizar el impacto de la pelota en la zona de contacto preferida por los jugadores. Aunque su apariencia pueda ser inusual, estos bates cumplen con las reglas de la MLB, que establecen que un bate debe ser “una vara lisa y redonda de no más de 2.61 pulgadas de diámetro en su parte más gruesa y no más de 42 pulgadas de largo”.

Para los Yankees, la incorporación de este tipo de innovación podría representar una ventaja en el desarrollo de sus jugadores y en la optimización de su ofensiva. Y si los primeros resultados sirven de indicio, parece que la apuesta está dando frutos.

Jazz Chisholm: Un nuevo líder para los Yankees

Más allá de su estilo extravagante y su pasión por la cultura japonesa, Jazz Chisholm ha demostrado ser una pieza clave en la alineación de los Yankees. Tras un debut discreto en la temporada, donde se fue de 3-0 en su primer juego, su actuación contra Milwaukee fue una muestra de su capacidad para recuperarse y aportar ofensivamente. Terminó la jornada con un registro de 2-5, incluyendo su jonrón y dos carreras anotadas.

Con 26 años, Chisholm representa la nueva energía que los Yankees han estado buscando para complementar su núcleo de estrellas liderado por Aaron Judge. Su presencia en el dugout, su carisma y su confianza en el plato lo convierten en un jugador emocionante de ver, tanto para los aficionados de Nueva York como para la liga en general.

Si logra mantener este nivel de producción y adaptación, Chisholm no solo será recordado por su estilo único, sino también por su impacto dentro del diamante. Y si los “torpedo bats” realmente funcionan, podríamos estar presenciando una nueva era en la evolución del béisbol.

Una cosa es segura: con Jazz Chisholm en los Yankees, la diversión, el espectáculo y el talento están garantizados.

MLB