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Max Fried, el talentoso lanzador zurdo que dejó su huella en los Braves de Atlanta, está dando un giro radical a su vida tras firmar un contrato con los Yankees de Nueva York por una suma impresionante de 218 millones de dólares por ocho años. Un acuerdo que lo convierte en uno de los lanzadores mejor remunerados de la historia reciente de las Grandes Ligas. Si bien muchos se imaginarían que un contrato de tal magnitud podría cambiar radicalmente la vida de cualquier jugador, Fried tiene una visión peculiar sobre cómo disfrutar de su nueva fortuna. En lugar de derrochar en lujos personales, el pitcher tiene planes mucho más “terrenales”, comenzando con su mascota, un perro mestizo llamado Apolo.

Una vida de lujos… para su perro

En una conferencia de prensa celebrada en el Yankee Stadium, Fried compartió con una sonrisa que, lo primero que haría con su dinero sería “comprarle un montón de comida” a su querido Apolo. Esta declaración espontánea es un reflejo de la naturaleza sencilla y despreocupada del lanzador, quien ha sido reconocido tanto por su habilidad en el campo como por su carácter humilde fuera de él. Y, aunque no tan famoso como el perro de Shohei Ohtani, Apolo será una de las nuevas estrellas en el entorno de los Yankees. Con su nombre inspirado en el dios griego y con una curiosa coincidencia con el mítico Apolo Creed de “Rocky”, el can promete disfrutar de una vida llena de confort.

Sin embargo, más allá del humor y la simpatía de la declaración de Fried, es interesante reflexionar sobre el simbolismo de sus palabras. El pitcher no parece estar dispuesto a seguir la ruta tradicional de derrochar en coches de lujo o mansiones imponentes. En cambio, su foco está en lo que realmente importa para él: su familia, su perro y, por supuesto, su nuevo reto profesional con los Yankees.

Un contrato histórico con grandes expectativas

Max Fried llega al Bronx tras una exitosa carrera en Atlanta, donde alcanzó la gloria en 2021 con el campeonato de la Serie Mundial. Su actuación en el sexto juego de esa serie, con seis entradas sin permitir anotaciones, quedó grabada en la memoria de los aficionados al béisbol. Con una rotación de lanzadores de alto calibre como Gerrit Cole, Carlos Rodón, y Luis Gil, entre otros, Fried tendrá que estar a la altura de las grandes expectativas que rodean a los Yankees, un equipo que no ha ganado la Serie Mundial desde 2009.

Fried reconoce la magnitud del desafío. “Cuando los Yankees dicen que están interesados en ti, te animas y escuchas”, confesó durante su presentación. La presión es inmensa, pero él parece estar listo para asumirla. Más allá de la fortuna y el glamour de ser parte de uno de los equipos más históricos de las Grandes Ligas, Fried sabe que en Nueva York las expectativas siempre son altas. Las palabras “prepararse, competir y ganar” que vio en las paredes del clubhouse resonaron fuertemente en su mente. Su misión está clara: cumplir con ese legado de éxito que la afición de los Yankees demanda con cada temporada.

Un camino hacia el éxito con un contrato millonario

El contrato de Fried no solo le asegura una fortuna, sino que también marca su posición como uno de los pilares fundamentales para la próxima década de los Yankees. Con un bono inicial de 20 millones de dólares y salarios que aumentarán progresivamente, Fried tiene garantizado un futuro financiero envidiable. Pero lo que realmente está en juego es su legado. Los Yankees necesitan a un líder en el montículo, alguien que pueda sostener el peso de la rotación y aportar su experiencia en los momentos decisivos.

A pesar de su éxito y de las cifras que lo colocan en la élite del béisbol, Fried mantiene una actitud modesta, reconociendo que este es solo un paso más en su carrera. “Es una de las franquicias más históricas y ganadoras en los deportes, y quiero hacer mi parte”, afirmó con convicción.

¿Un futuro brillante para Max Fried y los Yankees?

La llegada de Fried a los Yankees representa una gran apuesta para el equipo, que busca recuperar su estatus de campeón tras varios años sin alcanzar la gloria en la Serie Mundial. Pero también es una oportunidad para que el lanzador continúe construyendo su propio legado, demostrando que el éxito no solo se mide en contratos millonarios, sino en el impacto que se tiene en el campo.

Al final, más allá de las cifras y las expectativas, lo que queda claro es que Fried tiene claro lo que valora: la familia, su perro y un futuro lleno de desafíos en el mundo del béisbol. Si logra conectar esos valores con el éxito que se espera de él en los Yankees, no cabe duda de que su legado será tan grande como el contrato que acaba de firmar.

MLB