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La República Dominicana, cuna de grandes leyendas del béisbol mundial, enfrenta una problemática que amenaza el futuro de su cantera de talentos: el uso indiscriminado de esteroides en prospectos. El reciente caso de Ismael Ureña, un joven que falleció tras supuestamente ser inyectado con sustancias para caballos en una academia de béisbol, ha generado un llamado urgente a la acción para regular esta práctica y castigar a los responsables. La propuesta presentada por la Fundación Familia Sin Violencia (Funfasinvi) en la Cámara de Diputados refleja la necesidad de tomar medidas drásticas que protejan a los jóvenes atletas y salvaguarden la integridad del deporte nacional.

Un problema sistémico: la explotación de prospectos

La República Dominicana es reconocida como una de las mayores exportadoras de talento al béisbol de las Grandes Ligas, pero detrás de esta fábrica de sueños existe una oscura realidad: academias no reguladas que operan en los márgenes de la legalidad. Muchos prospectos, en su afán de alcanzar un contrato con organizaciones de la Major League Baseball (MLB), son víctimas de prácticas abusivas, como la administración de esteroides u otras sustancias ilegales con el fin de acelerar su desarrollo físico.

El caso de Ismael Ureña, fallecido en julio de este año, puso de manifiesto lo extremo de esta situación. Según denuncias, el joven fue inyectado con sustancias destinadas a animales, una práctica irresponsable que, además de ilegal, pone en riesgo la vida y el futuro de los jóvenes. Esto no es un caso aislado; Existen múltiples historias de prospectos que han sufrido daños irreversibles en su salud debido a este tipo de prácticas. Sin embargo, el silencio, la falta de supervisión y la ausencia de sanciones contundentes han permitido que esta problemática persista durante años.

La propuesta: sanciones severas para los responsables

La iniciativa de Funfasinvi presentada en la Cámara de Diputados propone sanciones que podrían marcar un antes y un después en la regulación de las academias de béisbol en el país. Entre los puntos más relevantes destacan:

  1. Penas de cárcel severas: Se plantea prisión de entre 5 y 10 años para los entrenadores y administradores que suministren esteroides u otras sustancias prohibidas a prospectos. En los casos donde se provoquen daños graves o permanentes en la salud de los jóvenes, la pena aumentará hasta los 15 años.
  2. Multas millonarias y cierre de academias: Las academias involucradas se enfrentarían a multas de entre 5 y 10 millones de pesos dominicanos, así como la revocación de sus licencias de operación. En casos de reincidencia, se ordenaría el cierre definitivo de la academia responsable.
  3. Supervisión institucional: La propuesta también incluye la creación de una red nacional de academias de béisbol, que estaría supervisada por el Ministerio de Deportes, la MLB, el Ministerio Público y la Comisión Nacional de Béisbol. Esta red busca garantizar el cumplimiento de estándares de formación y protección a los prospectos.

La necesidad de una regulación efectiva

Aunque la propuesta es un paso en la dirección correcta, el éxito de estas medidas dependerá de su implementación y de la voluntad de las autoridades para hacer cumplir la ley. La falta de regulación en las academias ha permitido que surjan espacios donde los prospectos son tratados como mercancías, vulnerables a abusos físicos, psicológicos y económicos. Esto no solo afecta a los atletas ya sus familias, sino también a la reputación de un país que ha construido una tradición de excelencia en el béisbol.

La MLB, como principal beneficiaria del talento dominicano, también tiene un papel fundamental en esta lucha. Es imperativo que la liga colabore con las autoridades dominicanas para garantizar que las academias afiliadas cumplan con los más altos estándares de ética y formación deportiva. Asimismo, debe promover campañas educativas dirigidas a los prospectos y sus familias para que conozcan sus derechos y las consecuencias del uso de sustancias prohibidas.

Protegiendo el futuro del béisbol dominicano

El talento de los jóvenes prospectos dominicanos es incuestionable, pero su futuro no puede depender de prácticas que atenten contra su salud y su integridad. La implementación de sanciones severas, como las propuestas de Funfasinvi, no solo castigará a los responsables, sino que enviará un mensaje claro: el abuso y la explotación no tienen cabida en el desarrollo del deporte.

Es momento de que las autoridades dominicanas, junto con la MLB, asuman el compromiso de proteger a los jóvenes atletas, quienes son el verdadero corazón del béisbol dominicano. La vida de Ismael Ureña y de tantos otros prospectos afectados no puede ser en vano. La regulación y la supervisión deben convertirse en pilares fundamentales para erradicar estas prácticas y garantizar que las academias de béisbol sean espacios seguros donde los sueños puedan crecer sin poner en riesgo la vida.

El béisbol dominicano ha dado grandes glorias al mundo, y para preservar ese legado, es necesario actuar ahora. Los prospectos no son solo futuros peloteros; son jóvenes con aspiraciones, familias y, sobre todo, derechos que deben ser respetados. Las sanciones propuestas son una herramienta clave para transformar el sistema y devolver la confianza a las futuras generaciones de atletas.