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El ambiente en el Santiago Bernabéu está lejos de ser idílico. En los momentos previos al inicio del partido de octavos de final de la Copa del Rey contra el Celta de Vigo, la megafonía enumeró a los jugadores titulares y suplentes del Real Madrid, y los aficionados no dudaron en hacer oír su descontento.

El principal blanco de los abucheos fue Aurélien Tchouaméni, quien, tras sus erráticas actuaciones como central, ha quedado en el centro de las críticas. El francés, especialmente señalado por su pobre rendimiento en la derrota por 5-2 ante el Barcelona en la final de la Supercopa, recibió una sonora pitada tanto en su presentación como durante los primeros balones que tocó en el encuentro.

Un regreso a su posición natural sin perdón de la afición

Para el duelo ante el Celta, Tchouaméni volvió a su habitual rol de mediocampista, una decisión de Carlo Ancelotti que buscaba devolver estabilidad al equipo. Sin embargo, la afición no olvidó los errores recientes del jugador, destacando su actuación contra el Milan, donde su desempeño contribuyó al 1-3 sufrido en casa por el equipo merengue.

Aunque el francés intentó mantener la calma, cada toque de balón inicial fue recibido con silbidos que reflejaban la desconfianza de los hinchas en su rendimiento.

Carlo Ancelotti, en el punto de mira

No solo Tchouaméni sintió el malestar del público. Cuando se mencionó el nombre de Carlo Ancelotti, la reacción de los aficionados estuvo dividida. Una mezcla de aplausos tímidos y abucheos marcó el recibimiento del técnico italiano, quien también está bajo presión tras la derrota en la Supercopa y las dudas generadas por sus decisiones tácticas.

El uso de Tchouaméni como central en partidos clave y la falta de soluciones en momentos críticos han puesto en duda la gestión de Ancelotti, especialmente en una temporada en la que el Real Madrid aspira a competir en todas las competiciones.

El Bernabéu, juez implacable

El Bernabéu no perdona, y lo sucedido ante el Celta es una prueba más de cómo la afición del Real Madrid no duda en expresar su insatisfacción. Con un calendario que no da tregua y la necesidad de recuperar la confianza de los hinchas, tanto Tchouaméni como Ancelotti tienen un desafío monumental por delante: demostrar que están a la altura de las exigencias del club más laureado de Europa.

Este ambiente tenso será una prueba de fuego en los próximos partidos, donde el rendimiento y las decisiones tácticas estarán más escrutados que nunca.