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Paul George llegó a los Philadelphia 76ers con altas expectativas, firmado con un contrato de cuatro años que prometía complementar la ofensiva de Joel Embiid y potenciar el desarrollo de Tyrese Maxey. Sin embargo, los primeros meses de la temporada 2024-25 han sido complicados para el veterano, quien lucha por encontrar su ritmo ofensivo y justificar su fichaje en un equipo que necesita resultados inmediatos.
En la reciente derrota 109-99 ante los Phoenix Suns, George volvió a decepcionar con una actuación discreta: 13 puntos con un 5-18 en tiros de campo. Si bien no fue el único que tuvo problemas, su aporte ha sido frecuentemente parte del problema, más que la solución. Esto plantea una pregunta crucial para los Sixers: ¿cómo pueden maximizar el impacto de George en su sistema ofensivo?
El diagnóstico: un tiro ineficiente y predecible
Un análisis más profundo del desempeño de George revela problemas preocupantes en su selección y creación de tiros. Contra los Suns, solo cuatro de sus intentos de tiro ocurrieron en la pintura, y solo dos dentro del área restringida. Peor aún, no generó tiros libres, lo que subraya su limitada agresividad para atacar el aro y colapsar la defensa rival.
Además, en 12 de sus 18 tiros, el mismo defensor que lo marcaba al recibir el balón fue el que lo desafió al lanzar. Esto indica que George no logra desmarcarse con consistencia, una señal de que las defensas rivales están neutralizando sus intentos de generar ventaja.
El técnico Nick Nurse defendió las decisiones de George al afirmar que la mayoría de sus tiros fueron buenos. “Estuvo generando los tiros que queremos que tome. Por alguna razón, simplemente no entraron esta vez”, explicó Nurse. Sin embargo, estas declaraciones no abordan la raíz del problema: George no solo está fallando tiros, sino que está tomando tiros difíciles y predecibles que no favorecen la eficiencia ofensiva del equipo.
El papel de Tyrese Maxey: clave en la integración de George
A pesar de sus propios desafíos, Tyrese Maxey ha mostrado madurez al intentar involucrar a George en el juego desde el principio. “Estoy sacrificándome al tratar de crear espacios para él y asegurándome de que se sienta cómodo en la ofensiva”, declaró Maxey. Su enfoque subraya una de las grandes tareas de cualquier base: equilibrar su propio protagonismo con la necesidad de involucrar a las estrellas del equipo.
No obstante, depender de Maxey para rescatar a George no es una solución sostenible. El joven base ya carga con una gran responsabilidad como principal creador de juego en ausencia de Embiid. La falta de una estrategia clara por parte del cuerpo técnico para facilitar tiros más sencillos para George pone en evidencia un problema estructural que va más allá de los esfuerzos individuales de los jugadores.
Responsabilidad compartida: George y el sistema ofensivo de Nurse
La frustración con el desempeño de George no debe recaer exclusivamente sobre sus hombros. Aunque su falta de agresividad es evidente, el sistema ofensivo de los 76ers también ha fallado en maximizar sus fortalezas. Nurse ha sido criticado por su enfoque pasivo, dejando a George depender demasiado de jugadas individuales sin “ventanas” tácticas que lo liberen de la presión defensiva.
Una posible solución sería incorporar más acciones de movimiento sin balón y pantallas diseñadas para liberar a George en el perímetro o acercarlo al aro con ventaja. La ofensiva de los 76ers también podría beneficiarse de emparejamientos más favorables en transición, donde George ha demostrado ser efectivo en el pasado.
¿Un punto de no retorno?
Paul George todavía tiene tiempo para revertir esta narrativa. Su contrato de cuatro años lo convierte en una pieza clave para el futuro inmediato de los 76ers. Sin embargo, si no logra adaptarse al sistema o si el cuerpo técnico no encuentra formas de facilitar su integración, los problemas actuales podrían definir su paso por Philadelphia.
La paciencia es limitada en un equipo con aspiraciones de campeonato, y George necesita ser más que un complemento inconsistente para Embiid y Maxey. Su éxito en los 76ers dependerá de un esfuerzo combinado: ajustes personales, tácticos y una comunicación efectiva dentro del equipo. Sin esos cambios, Philadelphia podría enfrentar más decepciones en una temporada ya marcada por la incertidumbre.
Paul George está en un punto crítico de su carrera con los 76ers. Si bien sus problemas son evidentes, las soluciones requieren un enfoque colectivo. ¿Podrán él y el equipo encontrar el equilibrio necesario para maximizar su impacto? Solo el tiempo lo dirá, pero las próximas semanas serán cruciales para determinar su destino en Philadelphia.