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Rafael Montero, oriundo de Higüerito, un pequeño y humilde paraje en Bánica, provincia Elías Piña, vivió una infancia marcada por las dificultades. En una familia de diez hijos, la lucha diaria por sobrevivir era constante. Su madre, una mujer resiliente, recorría largos trayectos en burro hasta Las Matas de Farfán para vender yuca y tratar de alimentar a sus hijos.

“Nos levantábamos sin saber si íbamos a comer ese día. Desayunábamos a las tres de la tarde, comíamos a las nueve de la noche, y muchas veces ni cenábamos”, recordó Montero en una entrevista. En medio de estas penurias, la familia nunca perdió sus valores ni su ética de trabajo. “Mi mamá siempre nos inculcó que las cosas se logran con sacrificio y esfuerzo”, añadió.

Una infancia de sueños y frustraciones
Desde niño, Montero soñaba con ser pelotero profesional, pero su camino estuvo lleno de obstáculos. Participó en más de 100 pruebas con diferentes equipos, pero una y otra vez era rechazado. A veces, ni siquiera le daban la oportunidad de mostrar su talento y se le asignaban tareas menores, como recoger pelotas de foul.

“Llegué a llorar muchas veces, porque veía cómo otros, con menos condiciones que yo, recibían oportunidades mientras a mí me ignoraban. Pero nunca tiré la toalla ni perdí la fe”, confesó.

El salto a las Grandes Ligas
La perseverancia finalmente dio sus frutos cuando firmó con los Mets de Nueva York y debutó en las Grandes Ligas en 2014. Sin embargo, sus primeros años en la MLB fueron complicados, marcados por lesiones y altibajos en su rendimiento.

Su carrera tomó un giro decisivo cuando se unió a los Astros de Houston, un equipo que le brindó la confianza que tanto necesitaba. En 2022, Montero vivió su mejor temporada como relevista. Registró una efectividad de 2.37 en 71 apariciones, acumulando 5 victorias, 2 derrotas y 14 salvamentos. Su desempeño fue fundamental para que los Astros ganaran la Serie Mundial ese año.

“Cuando llegué a Houston, sentí que estaba en el lugar correcto. Me dijeron: ‘Lanza como tú sabes lanzar, confiamos en ti’. Esa confianza lo cambió todo para mí”, expresó Montero.

El premio al esfuerzo
En noviembre de 2022, Montero selló un contrato de tres años y 34,5 millones de dólares con los Astros, un hito que no solo marcó su carrera, sino que transformó la vida de su familia. “Después de todas las dificultades, poder darles una vida mejor a los míos no tiene precio. Ellos ahora viven como reyes, y eso me llena de orgullo y felicidad”, comentó emocionado.

Lecciones de vida
La historia de Rafael Montero no solo es una inspiración para quienes sueñan con triunfar en el deporte, sino también un recordatorio de la importancia de la resiliencia, la fe y el trabajo duro. Desde las humildes calles de Higüerito hasta las luces brillantes de la Serie Mundial, Montero demuestra que, con determinación, es posible superar cualquier adversidad.

Una carrera consolidada
Hoy, como cerrador de los Leones del Escogido en la Liga Dominicana, Montero sigue demostrando su valía en el montículo. Su trayectoria es un ejemplo de cómo las raíces humildes no definen el destino, sino el carácter con el que se enfrenta la vida.

La historia de Montero es mucho más que béisbol: es una lección de vida que resuena con aquellos que, como él, alguna vez pasaron hambre, pero nunca dejaron de soñar. Conocí los detalles de su vida personal en un escrito del periodista Moisés Mejía, y definitivamente me pareció oportuno reproducirla con mis palabras, pues historias como estas deben ser conocidas y propagadas “lo más que se pueda”.

Montero acaba de coronarse campeón para el título número 17 de los Leones del Escogido de la LIDOM con la encomienda de “cerrar la nevera” para los melenudos; y se logró.

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