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Durante décadas, alcanzar la agencia libre ha sido el sueño de cualquier jugador de las Grandes Ligas. Luego de años de servicio bajo contrato, este proceso representaba la primera oportunidad real para los peloteros de negociar un gran acuerdo y asegurarse su futuro financiero. Sin embargo, el panorama ha cambiado drásticamente en los últimos años.
A pesar de que las franquicias siguen generando ingresos récord y de que hemos visto contratos históricos como los de Shohei Ohtani ($700 millones con los Dodgers) y Juan Soto (hasta $815 millones con los Mets), el mercado de agentes libres no ha sido tan lucrativo para la mayoría de los jugadores. La estructura de la agencia libre en la MLB ha evolucionado hasta el punto de que, salvo casos excepcionales, los jugadores no están obteniendo los contratos que solían recibir hace una década.
Los equipos han ajustado su enfoque en la inversión a largo plazo, priorizando el talento joven y evitando comprometer grandes sumas de dinero en jugadores que superan los 30 años. ¿El resultado? Un mercado cada vez más limitado para jugadores de alto nivel que, en teoría, deberían estar en la mejor etapa de su carrera.
El declive de los contratos largos para veteranos
Hace 10 o 15 años, los equipos no dudaban en otorgar grandes contratos a jugadores que ya pasaban la barrera de los 30 años. Ejemplos claros son el contrato de $254 millones de Albert Pujols con los Angels y la extensión de $292 millones de Miguel Cabrera con los Tigers. Si bien ambos jugadores serán miembros del Salón de la Fama, sus rendimientos en los años finales de sus contratos estuvieron por debajo de las expectativas.
A raíz de estos y otros casos, las franquicias han cambiado su estrategia, optando por priorizar la inversión en jugadores más jóvenes y evitando compromisos financieros prolongados con veteranos. Esta tendencia ha derivado en un mercado donde incluso estrellas de la talla de Pete Alonso y Alex Bregman tienen dificultades para encontrar contratos acordes a su talento y trayectoria.
El caso de Pete Alonso y Alex Bregman: un reflejo de la nueva realidad
Pete Alonso, de 30 años, es uno de los bateadores de poder más consistentes de la MLB, acumulando 226 jonrones desde 2019 (solo por detrás de Aaron Judge). Sin embargo, a pesar de su producción ofensiva, su contrato en la agencia libre quedó muy por debajo de lo esperado: un acuerdo de apenas dos años y $54 millones con los Mets, con la opción de salir al mercado nuevamente después de la próxima temporada.
Al inicio del invierno, Alonso y su agente, Scott Boras, buscaban un contrato similar a los de Freddie Freeman o Matt Olson, quienes firmaron acuerdos en el rango de los $150 millones. Pero el mercado no respondió como esperaban.
El caso de Alex Bregman es aún más llamativo. Con dos títulos de Serie Mundial y el segundo mejor wRC+ (133) en la liga desde 2019, el tercera base de 30 años sigue sin equipo a solo días de que comiencen los entrenamientos primaverales. Lo que parecía una negociación para un contrato de $30 millones anuales ahora luce improbable.
Si jugadores de este calibre tienen dificultades para encontrar un acuerdo favorable, ¿qué queda para los jugadores de nivel medio o bajo en la agencia libre?
¿Por qué los equipos están gastando menos?
1. La apuesta por la juventud
Los equipos han optado por firmar extensiones a sus estrellas jóvenes antes de que lleguen a la agencia libre. Ronald Acuña Jr., Julio Rodríguez, Bobby Witt Jr., Rafael Devers y Fernando Tatis Jr. son ejemplos de jugadores que han asegurado su futuro con contratos a largo plazo antes de probar el mercado.
2. La falta de competencia en el mercado
De los 30 equipos en la MLB, muchos se encuentran en procesos de reconstrucción o simplemente no están dispuestos a invertir en agentes libres de alto nivel. Esto deja a un grupo reducido de franquicias dispuestas a gastar, lo que reduce el número de opciones para los jugadores.
3. La influencia de los Dodgers y su modelo de éxito
A pesar de las quejas de otros dueños sobre el gasto excesivo de Los Ángeles Dodgers, el equipo ha demostrado que invertir en talento es clave para construir un equipo competitivo. Sin embargo, su modelo no ha sido replicado por muchas otras franquicias, que han optado por estrategias más conservadoras en cuanto a la nómina.
¿El inicio de un nuevo conflicto entre jugadores y dueños?
El declive del mercado de agentes libres no solo afecta a los jugadores, sino que también podría ser un tema clave en las próximas negociaciones del convenio colectivo (CBA) entre la MLB y la Asociación de Jugadores.
Históricamente, la agencia libre ha sido el mecanismo mediante el cual los peloteros, después de años de recibir salarios controlados por sus equipos, finalmente pueden negociar su valor real en el mercado. Pero si este proceso ya no garantiza contratos justos para la mayoría de los jugadores, el sistema podría estar en riesgo de colapsar.
Algunos dueños han planteado la posibilidad de un tope salarial (salary cap), mientras que otros consideran establecer un piso salarial (salary floor) para obligar a los equipos a invertir en talento. Sin embargo, el verdadero problema es que, pese a que la MLB generó $12 mil millones en ingresos el año pasado, esos ingresos no se están traduciendo en contratos más favorables para los jugadores fuera de la élite.
¿Hacia dónde va la agencia libre?
Si la tendencia actual continúa, podríamos ver cambios significativos en la estructura del sistema contractual de la MLB. Los jugadores jóvenes seguirán priorizando extensiones con sus equipos antes de llegar a la agencia libre, y los jugadores de 30 años o más enfrentarán mayores dificultades para conseguir acuerdos lucrativos.
Las negociaciones del próximo CBA, que expira al final de la temporada 2026, podrían ser uno de los momentos más tensos en la historia reciente de la MLB. La posibilidad de un nuevo cierre patronal (lockout) está latente si la Asociación de Jugadores no logra encontrar un punto de equilibrio en las negociaciones.
Mientras tanto, la agencia libre seguirá siendo un juego de extremos: contratos récord para los pocos que logran romper el mercado y un panorama incierto para el resto de los jugadores. ¿Podrá la MLB encontrar una solución que beneficie tanto a dueños como a jugadores? O estamos viendo el inicio de una crisis económica en el béisbol profesional.