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El béisbol de Grandes Ligas ha sido escenario de numerosas polémicas relacionadas con el uso de sustancias para mejorar el rendimiento. Ahora, años después de su retiro, el ex primera base y MVP de la Liga Americana, Mo Vaughn, ha confesado públicamente haber utilizado hormona del crecimiento humano (HGH) para recuperarse de una grave lesión en la rodilla durante su paso por los New York Mets.

Esta revelación, aunque no es del todo nueva —pues su nombre apareció en el famoso Informe Mitchell en 2007—, es la primera vez que el propio Vaughn admite haber recurrido a esta sustancia para prolongar su carrera en las Grandes Ligas. Su testimonio reabre el debate sobre el uso de estos métodos en el deporte profesional y la forma en que los jugadores han intentado lidiar con el desgaste físico extremo de la MLB.

Mo Vaughn y su lucha contra las lesiones

Mo Vaughn fue una de las grandes estrellas de la MLB en los años 90. Durante su etapa con los Boston Red Sox (1991-1998), fue un bateador temido, con un promedio de .293, 328 jonrones y un OPS de .906 en su carrera. Sin embargo, su trayectoria se vio empañada por las lesiones tras su paso a los Anaheim Angels y, posteriormente, a los Mets.

Después de perderse toda la temporada 2001 debido a problemas en la rodilla, Vaughn llegó a Nueva York con la esperanza de volver a su mejor nivel. En 2002 logró conectar 26 cuadrangulares, pero su condición física siguió deteriorándose. En 2003 solo disputó 27 juegos antes de que su rodilla le impidiera continuar, obligándolo a retirarse prematuramente.

Ahora, más de dos décadas después, el ex primera base admite que recurrió a la HGH para intentar mantenerse en el diamante. “Sabía que tenía una rodilla degenerativa. Me inyectaba HGH en la rodilla, hacía lo que fuera para ayudar en el proceso”, confesó en una entrevista con Ken Rosenthal de The Athletic.

El impacto del Informe Mitchell y la percepción del uso de sustancias

El nombre de Vaughn apareció en el Informe Mitchell, un extenso documento publicado en 2007 que reveló el uso de sustancias prohibidas en la MLB. En dicho informe, se detallaba que el ex jugador adquirió HGH al menos tres veces en 2001 a través de Kirk Radomski, ex empleado del clubhouse de los Mets y una de las principales figuras en el tráfico de sustancias en esa época.

En aquel momento, Vaughn no comentó al respecto, y su carrera ya había terminado, por lo que su caso no generó las mismas repercusiones que el de otros peloteros activos. Sin embargo, la percepción del uso de HGH sigue siendo un tema controvertido. A diferencia de los esteroides anabólicos, que están más asociados con el aumento del rendimiento físico, la HGH ha sido vista en algunos casos como una herramienta de recuperación, aunque sigue prohibida por la MLB.

El testimonio de Vaughn plantea una pregunta clave: ¿debería diferenciarse el uso de sustancias para mejorar el rendimiento del uso de sustancias para rehabilitación?

Una nueva faceta: su academia y el legado en el béisbol

Lejos de los diamantes y de la polémica, Vaughn ha dedicado su retiro a formar nuevas generaciones de peloteros a través de la Vaughn Sports Academy, donde entrena a jóvenes talentos y enfatiza la importancia de los fundamentos del juego.

Curiosamente, a pesar de haber sido un bateador de poder, Vaughn ha desarrollado un enfoque meticuloso hacia los detalles técnicos del béisbol, algo que reconoce que le faltó durante su carrera. “Me cuesta ver jugadores que no saben lo que está pasando en el juego. No entiendo por qué no pueden tocar la bola, batear detrás del corredor o lanzar a la base correcta”, explicó.

Además, en su academia ha optado por un ambiente con poca influencia de redes sociales y con mínima intervención de los padres, asegurando que su misión es transmitir valores y disciplina a los futuros peloteros.

¿Justificación o controversia?

La confesión de Mo Vaughn agrega una capa más a la historia del dopaje en el béisbol. Su uso de HGH, según él, no tenía la intención de mejorar su rendimiento, sino de extender su carrera en un deporte que castiga duramente el desgaste físico. Sin embargo, en una liga donde la integridad y la igualdad de condiciones son valores fundamentales, su testimonio podría reabrir viejos debates sobre qué se considera “trampa” en el deporte.

Mientras la MLB sigue evolucionando en sus políticas antidopaje y en la manera de cuidar la salud de sus jugadores, historias como la de Vaughn sirven para reflexionar sobre los límites entre la medicina deportiva, la recuperación y la búsqueda de ventaja competitiva.

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