El reloj corre: 9 semanas para el pitazo inicial
Hoy, 9 de abril de 2026, restan exactamente 9 semanas para que México y Sudáfrica abran el telón del Mundial en el partido inaugural del Grupo A. El campo ya está completo: 48 selecciones clasificadas, distribuidas en 12 grupos, con Argentina como campeona defensora y 47 rivales dispuestos a arrebatarle la corona.
Pero más allá de la logística y los favoritos, hay un número que sobrevuela toda la historia de este torneo como un fantasma inevitable: el 9.
La paradoja del 9 ganador: campeones sin goles
Uno de los mitos más arraigados del fútbol dice que el delantero centro es el que define los partidos. Sin embargo, la historia mundialista se encargó de desmentirlo con elegancia.
Desde 1954 —cuando se instauraron los dorsales fijos para todo el torneo— el número 9 del equipo campeón no siempre fue el goleador. Muy lejos de eso. Ottmar Walter (Alemania Fed., 1954), Zito (Brasil, 1958 y 1962), Tostão (Brasil, 1970), Jürgen Grabowski (Alemania Fed., 1974), René Houseman (Argentina, 1978), José Luis Cuciuffo (Argentina, 1986), Giancarlo Antognoni (Italia, 1982), Bobby Charlton (Inglaterra, 1966), Rudi Völler (Alemania Fed., 1990), Zinho (Brasil, 1994), Stéphane Guivarc’h (Francia, 1998), Ronaldo Nazário (Brasil, 2002), Luca Toni (Italia, 2006), Fernando Torres (España, 2010), André Schürrle (Alemania, 2014), Olivier Giroud (Francia, 2018) y Julián Álvarez (Argentina, 2022) son los hombres que vistieron esa camiseta en cada selección que levantó la Copa. Una galería de nombres que va del crack indiscutido al defensor que nunca imaginó cargar ese número.
Olivier Giroud, Fernando Torres y Stéphane Guivarc’h levantaron la Copa del Mundo sin anotar un solo gol en el torneo —o con una participación mínima en las redes—, pero fueron piezas clave del esquema táctico de sus seleccionados. El número en la espalda no garantiza nada. La historia, sí.
Los “no delanteros” que vistieron la 9
Dos casos merecen capítulo aparte en el libro de las curiosidades mundialistas.
En Argentina 1986, el cuerpo técnico de Carlos Bilardo asignó los dorsales en orden alfabético —con las excepciones de Maradona, Pasculli y el tercer arquero—. El resultado fue que la camiseta número 9 le cayó a José Luis Cuciuffo, un defensor. El marcador de punta levantó la Copa en México sin haber jugado de delantero en su vida.
Algo similar ocurrió en Italia 1982, donde el talentoso volante Giancarlo Antognoni llevó el 9 en el pecho durante el campeonato que los Azzurri ganaron en España. Ni uno ni otro eran hombres de área, pero ambos son campeones del mundo con ese número.
Zito, el bicampeón con el mismo número
El brasileño Zito tiene un récord que muy pocos pueden igualar: fue campeón del mundo en 1958 y 1962 usando el mismo dorsal, el 9. Y ni siquiera era delantero —era un volante central de los que ya no se fabrican—. Dos Copas, un número, ningún gol de área. La elegancia brasileña aplicada también a la estadística.
Eusébio y los 9 goles que sacudieron al mundo
Si hay una historia que resume la magia del número 9 en los Mundiales, es la de Eusébio da Silva Ferreira, la Pantera Negra de Portugal.
En Inglaterra 1966, el mozambiqueño-portugués anotó exactamente 9 goles en un solo torneo, convirtiéndose en el máximo goleador de la competencia. Pero el capítulo más extraordinario llegó en cuartos de final, cuando Portugal enfrentó a Corea del Norte. Los asiáticos llegaron a ganar 3-0. Lo que siguió fue una de las mayores remontadas de la historia: Eusébio anotó 4 goles en ese mismo partido para voltear el marcador. Portugal ganó 5-3. Nueve goles en el torneo, cuatro en un partido, una remontada imposible. El número 9 en estado puro.
Las dos goleadas perfectas: 9-0 sin respuesta
En casi 100 años de historia mundialista, solo dos veces un equipo logró meter exactamente 9 goles sin recibir ninguno. Y en ambos casos, el equipo goleado desapareció del mapa futbolístico ese año:
Hungría 9 – 0 Corea del Sur (1954): La Generación de Oro húngara —la mejor selección que jamás no ganó un Mundial— no tuvo piedad. Ferenc Puskás y compañía aplicaron una lección de fútbol total que todavía duele.
Yugoslavia 9 – 0 Zaire (1974): La actual República Democrática del Congo sufrió una de las mayores debacles tácticas de la historia. Zaire nunca más volvió a un Mundial.
Dos resultados idénticos, dos épocas distintas, un mismo número que marca el límite entre la gloria y el olvido.
La era pre-dorsales: los “9” de antes del 9
Antes de 1954, los jugadores no tenían un número asignado para todo el torneo. Se numeraban del 1 al 11 según la formación de cada partido. Pero si buscamos quién hizo de 9 en las finales de esa época, los nombres son de leyenda:
Omar Míguez fue el hombre de punta de Uruguay en 1950. Silvio Piola ocupó ese rol en la Italia campeona de 1938. Angelo Schiavio hizo lo propio en 1934, también con la Azzurra. Y el primero de todos fue Pedro Cea, el delantero de la Uruguay inaugural de 1930.
Cuatro hombres que jugaron de 9 antes de que existiera el 9. Cuatro campeones que no necesitaron el número para definir su historia.
¿Quién será el noveno campeón del mundo?
Hasta hoy, solo 8 países han levantado la Copa del Mundo: Brasil (5), Alemania (4), Italia (4), Argentina (3), Francia (2), Uruguay (2), Inglaterra (1) y España (1). El mundo entero aguarda para saber quién será el noveno pasajero en este club exclusivo.
Con el campo de 48 selecciones ya definido y el torneo a 9 semanas de distancia, la pregunta flota en el aire: ¿será en 2026 cuando un nuevo país escriba su nombre en la historia? ¿O Argentina extenderá su reinado y se convertirá en el primer tetracampeón desde Brasil?
El 11 de junio, en algún estadio de Estados Unidos, México o Canadá, el número 9 volverá a tener la palabra.
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