Your browser doesn’t support HTML5 audio

La defensa del oro olímpico por parte de la selección femenina de fútbol de Canadá, conseguido en Tokio hace tres años, ha comenzado de manera tumultuosa. A pesar de una ajustada victoria contra Nueva Zelanda (2-1), la sombra del caos y la controversia empaña el éxito inicial del equipo. El escándalo de espionaje que envuelve a la selección ha llevado a la expulsión de tres miembros clave del cuerpo técnico, incluyendo a la seleccionadora Bev Priestman.

El Escándalo del Espionaje

La controversia se desató cuando Nueva Zelanda acusó a Canadá de espiar un entrenamiento a puerta cerrada utilizando un dron. Esta acusación desencadenó una investigación tanto interna como por parte del Comité Olímpico Internacional (CIO). Las primeras sanciones recayeron sobre la asistente Jasmine Mander y el analista Joseph Lombardi. Lombardi fue detenido por la policía el lunes, mientras recogía un dron que había volado ilegalmente sobre el entrenamiento de Nueva Zelanda. Según reportes de The Globe, se encontraron imágenes de al menos dos entrenamientos y mensajes intercambiados entre Lombardi y Mander.

La Caída de Bev Priestman

La situación tomó un giro aún más dramático con la expulsión de Bev Priestman, la seleccionadora nacional. A pesar de haber declarado que no estaba al tanto de las actividades de espionaje, Priestman decidió no dirigir el partido contra Nueva Zelanda como un gesto de buena voluntad. “Para enfatizar el compromiso de nuestro equipo con la integridad, he decidido retirarme voluntariamente de entrenar el partido del jueves. En un espíritu de responsabilidad, hago esto teniendo en mente los intereses de ambos equipos y para asegurar que todos sientan que se respeta el espíritu deportivo de este juego”, afirmó en una rueda de prensa.

Sin embargo, el Comité Olímpico Canadiense, tras una revisión más exhaustiva, decidió relevarla de su cargo. El director ejecutivo, David Shoemaker, hizo el anuncio oficial, subrayando la seriedad de la situación.

Dirección Interina y Futuro Incierto

Con la salida de Priestman, el equipo será dirigido temporalmente por Andy Spence, quien asumirá las riendas durante los próximos partidos. Spence liderará al equipo contra Francia el domingo en Saint-Étienne y en el último partido de la fase de grupos contra Colombia el próximo martes en Niza.

La investigación sobre el espionaje continúa, y no se descartan nuevas revelaciones. TSN, un medio canadiense, ha informado que la práctica de utilizar drones para espiar a los rivales no es nueva y ha sido empleada tanto en selecciones masculinas como femeninas. “No es algo de lo que se hable abiertamente y no hay muchos mensajes de texto al respecto debido a lo delicado que es. Algunas personas encargadas de filmar o revisar las grabaciones han expresado lo incómodo que fue para ellos”, comentó una fuente anónima a TSN.

Impacto en el Equipo y Reacciones

La salida de Bev Priestman y su equipo ha dejado una marca en el equipo canadiense, generando incertidumbre y afectando la moral de las jugadoras. La capitana del equipo, Christine Sinclair, expresó su decepción en redes sociales, señalando la necesidad de centrarse en el juego y mantener la integridad del deporte.

El Comité Olímpico Internacional ha reafirmado su compromiso con la integridad y el espíritu deportivo, indicando que cualquier violación de estos principios será tratada con la máxima severidad. La controversia ha generado un debate sobre la ética en el deporte y las medidas necesarias para prevenir futuros incidentes de espionaje.

El escándalo del dron espía ha puesto en jaque a la selección femenina de Canadá en un momento crucial. La expulsión de Bev Priestman y su equipo técnico marca un punto de inflexión en la historia del equipo, planteando preguntas sobre la integridad y la ética en el deporte. Mientras el equipo se prepara para los próximos desafíos en los Juegos Olímpicos, la prioridad será reconstruir la confianza y enfocarse en la competencia, dejando atrás el turbulento comienzo de su defensa del título olímpico.