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Con una actitud decidida y una convicción férrea, Noah Lyles está listo para llevar su talento a nuevas alturas en los Juegos Olímpicos de París 2024. El velocista estadounidense, conocido tanto por su impresionante velocidad como por su carácter extrovertido, ha dejado claro que su objetivo es arrebatar tres medallas de oro en las pruebas de 100 metros, 200 metros y el relevo 4×100 metros.
“Soy el más rápido y siempre lo seré.”
Desde su destacada actuación en Budapest el año pasado, donde ganó los títulos de los 100 y 200 metros, Lyles ha evolucionado tanto en su enfoque competitivo como en su bienestar personal. Mientras que algunos críticos han interpretado su confianza como arrogancia, el atleta ha demostrado que su seguridad está respaldada por un trabajo arduo y una preparación meticulosa.
El cambio en la mentalidad de Lyles ha sido evidente desde Tokio, donde su rendimiento no alcanzó las expectativas esperadas. Reconociendo la importancia de la salud mental en su carrera, Lyles ha invertido en su bienestar, trabajando con tres terapeutas especializados en distintas áreas. Esta dedicación a su salud mental ha sido crucial para su crecimiento personal y profesional.
“Finalmente, puedo decir que estoy llegando a estos Juegos Olímpicos sin estar deprimido, y eso es increíble”, comparte Lyles. Esta transformación ha sido un proceso continuo, donde el atleta ha enfrentado y superado varios desafíos, tanto dentro como fuera de la pista. Desde una infancia marcada por el asma hasta las dudas sobre su capacidad para convertirse en un atleta profesional, Lyles ha desafiado las expectativas y ha construido una carrera exitosa.
A pesar de las críticas sobre su autoconfianza, Lyles mantiene que su actitud es una manifestación de su fe en sí mismo, no de arrogancia. “La gente a veces no comprende mi confianza porque la línea entre confianza y arrogancia puede ser difusa. Pero, en realidad, es importante entender el contexto y reconocer el camino que he recorrido”, explica.
El velocista está comprometido con su visión de alcanzar el oro olímpico en todas las disciplinas que compite. Con una actitud positiva y un enfoque renovado, Lyles se dirige a París con la determinación de demostrar que es, efectivamente, “el más rápido y siempre lo será”. Su meta es clara y su preparación, impecable, lo que augura una emocionante competición en los Juegos Olímpicos.