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La boxeadora argelina, vetada por la Asociación Internacional de Boxeo, redefine su carrera en el mundo del modelaje y desafía los estereotipos de éxito en el deporte y la moda.

Imane Khelif, una de las figuras más destacadas del boxeo femenino, ha encontrado una nueva faceta en su vida tras ser vetada de competencias internacionales. Luego de su participación en los Juegos Olímpicos de París 2024, donde obtuvo una medalla de oro, la pugilista argelina ha incursionado en la industria de la moda, apareciendo en prestigiosas revistas como Vogue, M Le Monde y D Repubblica. Su presencia en la Semana de la Moda en Milán y en el desfile de primavera de Bottega Veneta ha reafirmado su estatus como una figura influyente dentro y fuera del deporte.

UNA CARRERA MARCADA POR LA CONTROVERSIA

El camino de Khelif no ha sido sencillo. En 2023, la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) le realizó una prueba de elegibilidad de género, la cual no superó según los criterios de la organización, lo que le impidió competir en el Mundial femenil de Serbia en marzo de 2025. Este hecho provocó una gran controversia, especialmente después de que Khelif ganara la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París y fuera señalada como “atleta transgénero” por algunos sectores.

A pesar de estas acusaciones, la propia deportista y las autoridades de su país han aclarado que no es una atleta transgénero, sino que nació con una condición genética poco común: cromosomas XY en un cuerpo femenino. Este caso ha abierto un debate sobre la inclusión y las normativas de género en el deporte, una discusión que sigue sin resolverse en muchas federaciones internacionales.

DEL DEPORTE A LA MODA: UNA NUEVA IDENTIDAD

En medio de la polémica, Khelif ha decidido centrarse en una nueva pasión: el modelaje. A través de sus redes sociales, ha compartido su experiencia en la industria de la moda, expresando su gratitud hacia las publicaciones que le han brindado una plataforma para redefinir su imagen. “Cualquiera puede alcanzar el éxito independientemente de sus circunstancias”, escribió en Instagram, en un mensaje de empoderamiento que ha resonado en muchas personas.

Su presencia en revistas de prestigio y eventos de moda no solo ha mostrado su versatilidad, sino que también ha desafiado la idea de que los atletas están limitados a una sola disciplina. Khelif ha demostrado que el éxito puede tomar distintas formas y que es posible transformar la adversidad en una oportunidad para el crecimiento personal y profesional.

EL DEBATE SOBRE LA ELEGIBILIDAD DE GÉNERO EN EL DEPORTE

El caso de Khelif y el de la taiwanesa Lin Yu-ting, quien también fue vetada por la IBA bajo circunstancias similares, han reavivado el debate sobre la inclusión de atletas con condiciones genéticas particulares en competencias femeninas. Mientras que algunas federaciones deportivas abogan por criterios médicos estrictos, otros expertos cuestionan si estas medidas son realmente justas o si perpetúan la discriminación en el deporte femenino.

A nivel global, esta discusión sigue generando posturas divididas. Por un lado, hay quienes sostienen que las reglas deben ser claras para garantizar la equidad en las competencias; por otro, hay voces que exigen mayor flexibilidad y comprensión hacia los atletas con condiciones biológicas poco convencionales.

UN FUTURO LLENO DE OPORTUNIDADES

Lejos de retirarse del ojo público, Imane Khelif sigue adelante, construyendo una nueva identidad más allá del boxeo. Con su presencia en el mundo de la moda, ha demostrado que la resiliencia y la determinación pueden abrir puertas inesperadas. Su historia es un testimonio de cómo los deportistas pueden trascender sus disciplinas y reinventarse en nuevos ámbitos.

La carrera de Khelif aún tiene mucho por ofrecer, ya sea dentro del ring, en una pasarela o en cualquier otra plataforma donde pueda seguir inspirando a nuevas generaciones. Lo que está claro es que su historia está lejos de terminar y que lo mejor, como ella misma ha dicho, “está por llegar”.