El inicio de la gira europea sobre polvo de ladrillo dejó una actuación destacada para Mariano Navone, que logró imponerse en su debut en el ATP 250 de Bucarest tras un partido cargado de tensión y altibajos.
El argentino, séptimo preclasificado del torneo, superó al australiano Christopher O’Connell en dos sets, en un encuentro que estuvo lejos de ser cómodo pero que terminó resolviendo con personalidad en los momentos decisivos.
Navone comenzó mejor y logró quedarse con el primer parcial por 6-4, aunque el desarrollo del juego mostró cierta irregularidad. En el segundo set, el panorama se complicó considerablemente: su rival elevó el nivel y lo llevó al límite en varias ocasiones.
El punto de quiebre llegó en el tiebreak, donde el argentino mostró su versión más competitiva. Allí logró salvar cinco puntos de set en contra antes de cerrar el partido por 10-8, en una secuencia que reflejó su capacidad de resistencia bajo presión.
El triunfo no solo le permite avanzar de ronda, sino también tomar confianza en una superficie donde históricamente ha mostrado su mejor rendimiento. La gira de arcilla aparece como una oportunidad clave para consolidarse dentro del circuito ATP tras un inicio de temporada irregular.
Con este resultado, Navone empieza a construir su camino en Bucarest con una victoria que, más allá del marcador, deja una señal clara: cuando el partido se vuelve incómodo, también puede sacar su mejor versión.
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