El cambio de superficie ya está en marcha para Carlos Alcaraz, que comenzó su preparación para la gira de polvo de ladrillo con las primeras sesiones de entrenamiento en Montecarlo, donde buscará defender su dominio reciente en la superficie.
En un ambiente relajado, el número uno del mundo tuvo su primer contacto con la arcilla acompañado por el joven Martín Landaluce, en una práctica que combinó intensidad con momentos de distensión y cercanía entre ambos.
El entrenamiento dejó imágenes que reflejan un clima diferente al de la competencia: intercambios distendidos, gestos de complicidad y hasta saludos afectuosos, en una jornada pensada más para recuperar sensaciones que para exigir al máximo el físico.
Este inicio no es casual. Alcaraz llega tras una gira irregular en canchas duras y busca reajustar su juego de cara a una parte del calendario determinante, donde deberá sostener una gran cantidad de puntos obtenidos en la temporada anterior.
Además, el contexto competitivo añade presión. El italiano Jannik Sinner atraviesa un momento destacado y aparece como una amenaza directa en la lucha por el número uno del ranking, lo que convierte cada torneo en un escenario clave.
Montecarlo será el primer gran test de este tramo, seguido por citas tradicionales como Barcelona, Madrid y Roland Garros. En ese camino, el enfoque del equipo del español está puesto en una adaptación progresiva que le permita llegar en plenitud a los torneos más importantes.
Por ahora, entre peloteos, sonrisas y una puesta a punto sin apuros, Alcaraz ya empezó a construir lo que puede ser otro capítulo fuerte de su temporada sobre tierra batida.
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